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Son
sustancias odoríferas volátiles contenidas en las plantas aromáticas.
Se presentan en finas vesículas situadas entre las células vegetales.
Se localizan en las flores, frutas, raíces, cortezas y semillas
y contienen innumerables componentes químicos.
Su poder reside en
la combinación de sus elementos y ninguna fórmula química puede
reproducir totalmente un producto natural, por eso es importante
utilizar aceites esenciales en estado puro.
Sus cualidades son:
una gran penetración cutánea, eficaces propiedades tratantes para
la piel (equilibrantes, antisépticas y revitalizantes) y proporcionar
un bienestar total regulando la energía vital.
Están
estructurados por moléculas aromáticas y partículas energéticas
con vibración, rotación y
desplazamiento que le permiten llegar al sentido más olvidado.
Son sustancias muy ligeras y de textura muy fina, se fabrican
a partir de una amplia variedad de flora, que va desde las plantas
mas modestas hasta las exóticas orquídeas, rosas y brotes de algunas
frutas, como el aguacate y el plátano. También se extraen aceites
esenciales de las hojas, las raíces y la corteza de árboles.
Estos aceites presentan
una composición química parecida a la de las hormonas, ya que
tienen la capacidad de actuar sobre las personas al ser absorbidos
por la piel o inhalados. Actúan sobre el organismo/metabolismo
influyendo en el estado físico y emocional, activando nuestros
sentimientos y vida afectiva a través del sistema nervioso.
Composición
química de los aceites esenciales
Los aceites esenciales
son una compleja mezcla de sustancias químicas. La proporción
de estas sustancias varía de un aceite a otro. Los principales
componentes son:
- Carburos terpénicos:
Los terpenos son una clase de sustancia química que se halla
en los aceites esenciales, resinas y otras sustancias aromáticas
de muchas plantas, como por ejemplo los pinos y muchos tipos
de cítricos. Uno de los terpenos más comunes es el pineno,
que se encuentra, entre otros, en la trementina, extraída
del pino. Aunque no siempre se han de considerar tóxicos,
los terpenos, tomados en dosis suficientemente elevadas, pueden
producir convulsiones, insomnio, náuseas, pesadillas, temblores
y vértigo, entre otros problemas. Algunos de los terpenos
más usuales son el limoneno, felandreno, camfeno, cariofileno.
- Cetonas: Parecidas
químicamente a los terpenos, algunas cetonas como la thuyona,
se hallan en el Ajenjo (Artemisia absinthium), utilizado en
la fabricación de numerosas bebidas alcohólicas como el vermut.
- Alcoholes: Como el
borneol, mentol, geraniol, linalol o cineol.
- Fenoles: Timol, eugenol,
eucaliptol, carvacrol, anetol.
- Aldehídos: Cinámico,
anísico y benzoico.
- Esteres: Acetato de
linalilo, salicilato de metilo (compuesto antiinflamatorio
parecido a la aspirina).
- Carburos saturados y ácidos,
compuestos sulfurados.
Los aceites esenciales
son los agentes de la adaptación de las plantas a su entorno y
no es sorprendente, por lo tanto, que contengan hormonas (la Salvia,
planta que regula y promueve la menstruación, contiene estrógenos,
al igual que la Melisa, el Lúpulo y el Orozuz; el Ginseng contiene
sustancias similares a la estrona; el Romero incrementa la secreción
de la bilis y facilita su excreción, etc). Por esta razón, controlan
la multiplicación y renovación de las células, teniendo efectos
citofilácticos y curativos en todo el cuerpo humano.
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