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Las hierbas medicinales,
según cómo han de utilizarse, y el fin a que se destinan, han
de prepararse de modos diversos, bien como infusiones, cataplasmas,
tinturas, etc.
Los principios
activos se encuentran concentrados en distintas partes de la planta:
hojas, flores, raiz, corteza, semillas, y varian según la especie.
Lo ideal seria encontrar una forma de extraer todos los principios
activos de la planta que utilizamos, pero esto es casi imposible,
ya que se encuentran unidos a sustancias quimicas que reaccionan
en solventes diferentes: agua, alcohol; y en temperaturas tambien
diferentes: frio, calor.
Por eso hay distintas
tecnicas que pueden usarse en forma individual o conjunta: con
algunas plantas cuyos principios activos se disuelven en agua
prepararemos te o tisana, con otras tendremos que dejar la planta
en maceracion (en remojo) en alcohol; por ultimo hay otros que
quedan en la planta y solo se pueden utilizar si las quemamos
e ingerimos las cenizas.
Baños:
Los baños curativos pueden ser de tronco, de asiento, de pies
o de chorro de agua. Para conseguir el buen resultado de los baños,
es necesario que el cuerpo, después del baño, entre en calor.
Para lograr esta reacción el cuerpo ha de poseer calor suficiente
antes del baño, que no se aplicará mientras esté frío. Por lo
común, en ]a mañana, al levantarse, el cuerpo está bastante caliente
para reaccionar bien. También son útiles los ejercicios gimnásticos
o un paseo antes del baño. Nunca hay que confundir un paseo más
o menos rápido con la práctica del footing, que solamente deben
practicar las personas que hayan consultado con un experto sobre
la conveniencia o no de practicarlo. Si después del baño la piel
no se calienta de nuevo y el paciente siente frío, es señal de
que no se ha producido la reacción, en cuyo caso es necesario
hacer ejercicio o acostarse y abrigarse hasta que se produzca
la reacción de calor. Cuanto más frío sea el baño menor será su
duración, y cuanto más extensa sea la zona corporal a bañar, menos
fría deberá estar el agua. Por esto, el baño de tronco, en el
que gran parte del cuerpo está en el agua, ha de ser un poco tibio.
La ducha fría, por ejemplo, en el que el cuerpo está todo el tiempo
en contacto con el agua, durará solamente un minuto a lo sumo,
pues absorbe excesivo calor. Tras una comida es necesario aguardar
unas tres horas antes de tomar un baño. Y después, no hay que
comer nada hasta transcurrida una media hora. Cuando el ambiente
esté frío, es conveniente mantener el cuarto de baño templado.
Los baños son procesos curativos que ejercen una acción profunda
en las órganos corporales. Generalmente, activan la circulación
sanguínea, ayudando en su tarea al corazón. Aumentan los glóbulos
rojos de la sangre, para combatir la anemia. Descongestionan los
pulmones y el cerebro. Eliminan las sustancias perjudiciales para
la piel y los riñones. Moderan la fiebre, si la hay y es muy elevada.
El baño activa la circulación de la sangre en el sistema sexual,
aumentando de esta manera las secreciones internas de estos órganos,
lo que conduce a un aumento de vitalidad.
Compresas:
Las compresas vegetales ejercen el mismo efecto que 105 ungüentos,
aunque poseen la ventaja de la acción curativa del calor. Para
preparar una compresa se ponen unos dos puñados de la hierba a
aplicar en una taza de agua hervida. Se empapa una tela con el
liquido filtrado y después de exprimir el sobrante del liquido
se coloca la tela sobre la parte afectada del cuerpo, bien caliente,
cubriendo con otro pedazo de tela (lana, a ser posible). Se retira
la compresa al enfriarse y esta operación puede repetirse dos
o tres veces más. A ser posible, el tejido que interviene en el
proceso debe estar debidamente esterilizado.
Decocción:
Suelen hacerse con hierbas o plantas cuyos principios medicinales
no se desprenden con facilidad. En un cazo esmaltado se echa un
puñado de hierba seca (o frescas según el caso) con, aproximadamente,
un tazón de agua, y se hierve durante tres minutos, a fuego moderado.
Seguidamente se cuela y puede endulzarse con miel.
Extracto:
Maceración de la raiz de la planta en una solución hidro-alcoholica
durante 6 dias, luego paso en centrifuga a 280° C y se obtienen
los principios activos hidro o alcohol solubles.
Infusión:
Es la manera más corriente y sencilla de preparar una hierba medicinal;
normalmente, también la más empleada. Para ello se pone un puñado
o puñadito de la hierba seca (en ocasiones fresca) en una taza
previamente calentada, y acto seguido se llena de agua hirviendo.
Se tapa la taza y se deja en reposo de cinco a diez minutos, para
que el agua absorba los principios medicamentosos. Puede endulzarse
con miel, en la justa proporción, siempre preferible al azúcar.
Jarabes:
Se vierten 100 gr. de hierbas frescas o secas, según el caso,
en un litro de agua. Se hierve un minuto y sé deja que la mezcla
repose 2 ó 3 días. Después se exprime y se filtra, añadiendo azúcar
de caña, a razón de medio kilo por litro de agua. Los jarabes
están indicados contra las dolencias de carácter bronquial o catarral.
Maceración:
Se dejan las plantas en agua aceite o vinagre macerar durante
un periodo que varia entre 12 horas y 15 dias en funcion del tipo
de planta.
Macerados glicerinados:
fabricacion a partir de botones o yemas de las plantas, la concentracion
del principio activo es de 10%en equivalente de planta seca, que
estàn dados después de una dilucion a 1/10. la solucion de maceración
està echa de 1/3 de agua,1/3 de glicerina y 1/3 de alcohol.
Mezclas:
Para preparar la mezcla o combinación de hierbas, existen unas
reglas fijas. Naturalmente, para conseguir una mezcla de hierbas
destinada a curar o aliviar las dolencias de órganos diversos
a la vez, o al menos a lograr que la curación de una enfermedad
no incida desfavorablemente sobre otra cualquier parte del organismo,
es preferible recurrir a los herbolarios. Cada fórmula de dichas
mezclas incluye la hierba básica y específica para la curación
de la enfermedad de que se trate, más el o los coadyuvantes reforzantes,
y a veces un correctivo del sabor de alguna de las hierbas componentes
de la mezcla.
Polvo total:
Licuado de planta y luego tamisado de la preparación.
Tintura madre:
Una tintura es una solución alcohólica que contiene principios
activos de plantas y hierbas. Generalmente se prepara por maceración
o filtrado y suele usarse en masajes, fricciones y demás aplicaciones
de uso externo. La preparació comunmente se realiza procediendo
a la maceracion del polvo de la planta seca en alcohol a 40°,
60°, 80°.
Tisanas:
Las plantas y hierbas que contienen un alto contenido de mucílago
y aceites volátiles se preparan en agua fría, poniendo la cantidad
de hierbas secas recetada por el naturópata, generalmente en una
taza de agua fría y se deja reposar unas doce horas a la temperatura
ambiente. Después, se calienta levemente, se filtra y, si se desea,
se endulza con miel.
Tónicos:
Las plantas frescas extraídas en tónicos sirven como tales y como
remedios curativos. Normalmente, se sumerge una cantidad determinada
de hierbas frescas o secas en mosto de uvas de buena calidad,
se cuela y embotella, y se toma un vasito tres veces al día, media
hora antes de las comidas.
Ungüentos:
Los principios activos de las plantas actúan sobre la piel, aplicados
en forma de ungüentos, durante periodos de tiempo más bien prolongados,
acelerando, por ejemplo, una cicatrización o inhibiendo los derrames.
Se ponen a hervir hierbas en vaselina neutra por las cantidades
que se determinen. La mezcla se filtra y, ya fría, se guarda el
ungüento en frascos de cierre hermético.
Vahos:
Los vahos son útiles para curar un resfriado o un catarro respiratorio.
También lo son en casos de sinusitis. Para su uso se pone una
cantidad de hierba en una cacerola esmaltada (nunca metálica),
con un poco de agua, y tras dos minutos de ebullición se retira
del fuego. Se aplica el rostro sobre el vapor que se desprende
de la cacerola a fin de absorberlo por las fosas nasales y por
todos los poros, hasta que arranque el sudor, copioso, casi insoportable.
Este tratamiento debe prolongarse por espacio de diez minutos,
con la cabeza completamente tapada con una toalla de baño o una
frazada, a fin de reducir la pérdida de vapor. Después se puede
lavar la cabeza con agua fría, siendo recomendable acostarse acto
seguido, al menos durante media hora.
Zumos:
Las plantas frescas pueden exprimirse, bien a mano o mecánicamente.
El método más usado consiste en extraer el jugo de la planta o
fruto a emplear. Estos zumos son muy ricos en vitaminas y sales
minerales, aunque no se conservan largo tiempo por lo que, a ser
posible, deben consumirse al momento de prepararlos. Para utilizarlos
hay que diluir una cucharada del jugo en dos o tres de agua, tomándolos
tres o cuatro veces al día, en ayunas o media hora antes de las
comidas.
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