Las esencias
florales ayudan a restaurar la energía vital y la estabilidad.
Escondido tras
cada malestar orgánico, hay una emoción conflictiva en
la que el individuo se encuentra atrapado y que le impide expresarse
como desea.
Los conflictos
emocionales son los puntos críticos en los que el espíritu
y la personalidad libran una batalla tediosa y dolorosa que
degenera u ocasiona, la mayoría de las veces, en enfermedades
físicas.
La enfermedad,
en ese sentido, no es un mal a suprimir, sino un beneficio del
que aprender.
Las esencias
florales, ayudan a sentir y percibir de una manera mucho mejor
y más conciente dichos conflictos, a fin de que se conviertan
en un aprendizaje para luego liberarnos.
El Dr. Bach encontró
esta relación directa entre los desequilibrios emocionales y
las enfermedades del cuerpo.
Al año
de su fallecimiento, 1936, había descubierto los principios
curativos de 38 flores, con las que podía tratar distintos desequilibrios.
Otros investigadores continuaron con su trabajo, ampliando sus
descubrimientos.
El Dr. Bach explica
en sus textos el potencial que encierra cada emoción negativa,
como por ejemplo:
- El miedo encierra coraje
- La tristeza encierra alegría
- El odio encierra amor
- La impaciencia encierra
paciencia
- La ira encierra ecuanimidad
- La confusión encierra claridad
- La inseguridad encierra
certeza
En 1976, la Organización
Mundial de la Salud reconoció y recomendó su uso, como terapia.