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Se
las asocia muy a menudo con maldad y con oscuridad, tal vez porque
se las sabe amigas de la luna y de la noche, y lo maligno siempre
se ha contrapuesto a la luz, a lo luminoso. Quizá solo fueron
mujeres que no adoraron a más dios que la noche o la madre Tierra
(quién mejor que ellas conocía las propiedades ocultas de las
plantas, regalo de la naturaleza a quien supiera entenderlo?).
Y quizás ese paganismo tuvo un precio demasiado alto para muchas.
La palabra bruja
se puede emplear en ambos géneros, aunque el cambio de género
conlleva connotaciones distintas y es mayormente expresado en
femenino.
Etimológicamente,
bruja parece derivar del íbero “bruixa” y más claramente del gallego
‘bruxa’ (aunque la forma popular en gallego es "meiga").
El término abarca
tres conceptos distintos:
- Por un lado se aplicaría
a una mujer con una supuesta capacidad de poderes sobrenaturales.
- Por otro, se aplicaría a
aquellas mujeres versadas en hechizos o recetas mágicas.
- Por último, la iglesia católica
considera además a las brujas como a aquellas mujeres que sin
poseer tales capacidades o conocimientos participan en aquelarres.
Es decir, en rituales de corte satánico.
Al contrario que
los magos, las brujas están más identificadas con la alquimia
y las artes adivinatorias mientras que los magos estarían menos
perseguidos y más identificados con las artes de prestidigitación
y la sabiduría. El término brujo es minoritario.
En las sociedades
primitivas, la agricultura y la recolección era terreno de las
mujeres. Mientras los hombres salían a cazar, las mujeres aprendieron,
primero, a elegir, de entre los que la naturaleza les ofrecía,
los alimentos aptos de los que no lo eran. Más tarde, aprenderían
que eran capaces de "dominar" este proceso de algún modo, y hacían
crecer alimentos por sí mismas. Esto requería una mayor observación
de la tierra, de los fenómenos naturales, del clima, las estaciones...
un mayor contacto con su entorno (y esto lo seguimos observando
en las mujeres a las que luego se llamó brujas).
También, en muchas
sociedades antiguas, ha habido cierto temor a la mujer, sobre
todo por la incomprensión de algunas de sus capacidades. La mujer
engendra vida (por supuesto, tarea imposible sin un hombre) y
este mecanismo por el que un bebé nacía del cuerpo de la mujer
resultó incomprensible mucho tiempo... y ya se sabe que lo desconocido
suele ser amigo del miedo.
Las supuestas brujas fueron perseguidas durante largo tiempo,
muchas veces por miedo, otras siendo utilizadas como cabezas de
turco, y en algunos momentos de crisis acusar al vecino de brujería
llegó a ser una forma rápida y eficaz de librarse de él.
Ya Carlomagno (en
el siglo VIII de nuestra era) ordenó la muerte para quienes provocaban
tempestades que estropeaban las cosechas, hacían estéril al ganado
o causaban enfermedades a otras personas. El cómo se probaban
estas acusaciones no parece muy "científico".
Documentos religiosos
anteriores lo que condenaban era creer en brujería, y encomendaban
a los sacerdotes la misión de velar por que sus feligreses no
cayeran en las ilusiones de Satán, que era quien les hacía ver
esos fenómenos inexplicables (como creerse capaces de volar a
lomos de bestias salvajes o ver tal cosa). Esto se recoge en el
Canon de Episcopi, que parece ser del Concilio de Ancyra, en el
año 314 D.C. (siglo IV).
" Algunas mujeres malvadas
se han dejado pervertir por el Diablo y descarriar por ilusiones
y fantasías inducidas por los demonios, de manera que creer
salir de noche montadas a lomos de animales en compañía de Diana,
la diosa pagana, y una horda de mujeres. Creen recorrer enormes
distancias en el silencio de la noche. Dicen obedecer las órdenes
de Diana, la cual las llama al parecer ciertas noches para que
le presten servicio. "
Así decía el Canon
Episcopi, de la Iglesia Católica oficial. El documento jurídico
más importante de la época para el historiador norteamericano
Jeffrey B. Russell, autor de la muy documentada y abarcadora Historia
de la brujería (Editorial Paidós, año 1998). Este estudioso
de un tema que sigue intrigando y fascinando en pleno siglo XXI
señala que dicho Canon, que luego sería malinterpretado y utilizado
para alimentar el terror y el odio hacia las brujas, reflejaba
la preocupación de las autoridades eclesiásticas por erradicar
las prácticas paganas.
Sin embargo, siglos
más tarde, los inquisidores optan por obviar el contenido del
Canon, aduciendo que había surgido una nueva secta de verdaderos
adoradores de Satán a la que había que combatir. Describían los
encuentros nocturnos en los que se aparecía el Diablo en forma
de cabra y se llevaban a cabo rituales demoníacos. Llamaban a
perseguir a las brujas por herejes y para darles el oportuno castigo.
Estábamos a mediados del siglo XV.
Miedo real o ficticio?
Manipulado o espontáneo? Lo que sabemos es que Europa era asolada
por frecuentes epidemias de peste, lo que la situaba en una gran
crisis colectiva... la gente asustada suele necesitar un culpable,
y suele ser también fácil de manipular.
En 1484 el Papa
Inocencio VIII promulga una bula, la Summis desiderantes, en una
especie de declaración de guerra abierta contra las brujas, que
instigadas por el Maligno, Enemigo de la Humanidad, asesinaban
a niños en el vientre de la madre y se daban a los excesos...
Probablemente la mención a las muertes de niños se refiera a que,
debido a los conocimientos que solían tener una parte de las mujeres
sobre hierbas y al mejor conocimiento del cuerpo femenino, ellas
eran las que practicaban los abortos cuando se daban. Y en cuanto
a los excesos... bien, para la mentalidad de la época, el que
un grupo de mujeres se reuniera por las noches para charlar, bailar
bajo la luna sin pudor (se cuenta que muchas veces bailaban desnudas)
y en fin, divertirse en una especie de comunidad femenina, no
debía ser fácil de entender. Y lo que no entendemos o no compartimos
lo situamos muy rápidamente en la frontera de excesivo, y entrando
en temas religiosos, se tacha de inmoral o pecaminoso. Tal vez
mantenían además contactos sexuales entre ellas, tal vez las alusiones
al macho cabrío que aparecía sean referencias a varones que las
acompañaban a veces.
A partir de ese
momento, se designa a los dominicos Kramer y Sprenger como inquisidores
encargados de perseguir estas "depravaciones". Estos serían los
autores del Maellus maleficarum o Martillo de las maléficas (1486).
Se abría la veda para la persecución con todas sus consecuencias,
pudiendo recurrir sin problemas a las torturas con tal de lograr
confesiones... Aumenta espectacularmente el número de brujas...
y es que ante las brutales torturas, quien más quien menos confesaba
lo que le pidieran.
No era la primera
vez que los teóricos pactos con Satán daban pie a persecuciones.
Ya en 1232, el Papa Gregorio IX incluyó este aspecto en sus bulas,
acusando a los habitantes de Stedingerland, en Oldemburgo, de
pactos con el Maligno que conllevaban toda serie de rituales sexuales
con zoofilia incluida, relaciones incestuosas y homosexuales,
a las que no dudaba en equiparar y condenar. El desencadenante
en este caso fue la negativa de estas gentes a pagar el diezmo
al obispo de Bremen... aunque relacionar esto con pactos satánicos
parece exagerado.
Fuentes:
ArteHistoria
- Luis
G. Abbadie - Wikipedia
- Mother
Shipton Cave - Mundo
Paranormal
Museo
El Prado - Pitonisas,
la guía esotérica de internet - Salem
- Salem
Witch Museum - Tu
haces Halloween
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