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Para
los científicos de nuestro tiempo la historia geológica de la
Tierra es un libro abierto. Allí está escrito que en 4.5 millones
de años la Tierra ha pasado por lo menos catorce veces por inversiones
de sus polos magnéticos.
Para llegar a estas
conclusiones los científicos investigan las capas geológicas,
donde existen sedimentos correspondientes a las distintas edades
del planeta.
Lo que antes fue
lava, contiene todavía minerales que conservan su alineación magnética
original, que puede medirse con la tecnología del radio carbono.
Así se sabe que la última inversión de los polos magnéticos ocurrió
en el año 13.200 AC, y se sospecha que esta fecha coincide exactamente
con la desaparición de los dinosaurios.
Nuestro planeta
alterna su polaridad cada vez que completa un ciclo, unas veces
los polos magnéticos de la Tierra están alineados como nosotros
los conocemos ahora, y en otras, están invertidos. Esto tiene
que ver con la dirección en la que rota la Tierra alrededor de
su eje. Por otro lado, la velocidad de rotación es variable, y
según esta cambie, los campos magnéticos se manifiestan con mayor
o menor intensidad. A más velocidad de rotación corresponde un
campo magnético más fuerte, y a menor velocidad de giro, un campo
magnético más débil.
En el ciclo actual,
el punto de máxima intensidad del campo magnético se alcanzó hace
2.000 años, mientras que en nuestros días la Tierra gira más lentamente,
por lo tanto el campo magnético ha venido debilitándose, y lo
hace en progresión geométrica (mientras más rápido cae, con más
velocidad sigue cayendo). La paradoja es: ahora nuestros días
son más largos, sin embargo sentimos que el tiempo se acorta,
porque la forma como lo percibimos depende de otro factor, que
es la afinación de nuestras células con el pulso de la Tierra
(o Frecuencia Schumann), que ha venido acelerándose.
En una escala de
1 al 10, siendo 10 la medida de magnetismo más fuerte, en 1.996
estábamos en 1.5 y ahora nos encontramos por debajo de 1. Este
indicador nos muestra que estamos en la antesala de una inversión
de los polos magnéticos que, según los entendidos, ocurrirá antes
de finalizar el año 2.012. Por lo pronto la Tierra seguirá rotando
alrededor de sí misma cada vez más lentamente, hasta que llegue
el momento en que se quedará quieta. Permaneceremos en un estado
nulo de magnetismo por aproximadamente tres días y luego nuestro
planeta comenzará a girar en sentido contrario. Al girar en movimiento
inverso donde antes quedaba el polo norte magnético, ahora estará
el polo sur; y donde estaba antes el polo sur magnético, tendremos
ahora el polo norte. Hay que advertir que este cambio se da solo
a niveles electromagnéticos y que no se trata de que la Tierra
vaya a dar físicamente un bote de 180 grados.
Durante los tres
días en que la Tierra permanezca inmóvil, la mitad del planeta
quedará de cara al sol y tendrá un día muy largo y la otra mitad
observará una noche prolongada. Hay narraciones antiguas que relatan
una experiencia similar, y que nos hacen sospechar que esta inversión
polar se vivió en la Tierra en un tiempo más reciente al anteriormente
anotado. La Biblia cuenta que Josué "mandó parar el sol". También
papiros del antiguo Egipto narran que una vez hubo un día muy
largo en el que el sol salió primero por occidente y se ocultó
por oriente, y luego, sin que mediara la noche, salió por oriente
y se ocultó por occidente. Desde los antípodas en el Perú se cuenta
con el testimonio de los antiguos Incas quienes, por la misma
época, experimentaron una noche muy larga en la que "no hubo amanecer
por más de veinte horas".
Los tres días en
que la Tierra permanezca quieta serán los más sagrados que haya
vivido el hombre desde su creación. Tres días necesitó el maestro
Jesús para convertir su carne mortal en Cuerpo de Luz, y ese mismo
tiempo necesitará nuestra materia densa para vivir el proceso
de resurrección, esta vez sin necesidad de haber tenido que pasar
por la experiencia de la muerte. Al planeta de todas formas le
corresponde ascender y situarse en la escala evolutiva como mundo
de quinta dimensión. Pero el proceso de ascensión de los humanos
es asunto individual y de libre elección. Lo lograrán quienes
para entonces hayan creado su propia zona nula, esto es: cero
en miedos y reacciones emocionales. Y hayan hecho la inversión
polar correspondiente, con la brújula interna calibrada según
los valores del espíritu, y no con el norte apuntando a la búsqueda
del poder, la fama y el dinero.
Fuente:
Protocolo
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