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Según
las tradiciones de diversos pueblos, cada uno aportando sus peculiaridades,
el fallecimiento de cualquier ser humano ocurre cuando llega un
"rayo" supradimensional de altísimo voltaje energético que rompe
definitivamente el "cordón de plata", desligando así al cuerpo
físico y al cuerpo vital (que continúan juntos) de los cuerpos
astral y superiores unidos a la Esencia y a los yoes.
Pero esa ruptura,
ese "rayo" no llega nunca accidentalmente. Es decir, nunca llega
por error.
Quienes se encargan
de realizar este delicado proceso son los llamados "Ángeles de
la Muerte", que lejos de ser seres malignos, son seres inefables,
de gran sabiduría y perfección, solo que con una función muy específica
y delicada, en la que no caben los errores. Llevan una guadaña
y un manto negro con una máscara de esqueleto como vestimenta
simbólica de su trabajo.
La muerte física
como todos sabemos puede llegar por diversas causas: Puede ser
efecto del agotamiento de los valores con los que hemos nacido
(generalmente ocurre en las personas que fallecen ancianas), puede
ser efecto de un importante karma (que suele ser más común en
los que desencarnan jóvenes o de mediana edad) o bien por efecto
de una búsqueda de fallecimiento (suicidio) o como consecuencia
de correr graves riesgos (accidentes por temeridad). En estos
últimos casos no se fallece por karma o por agotamiento de las
energías, pero si se perjudica voluntariamente el cuerpo físico
dejándolo inservible para que continúe la vida en él (sea por
un motivo o por otro), y a la Divinidad no le queda más remedio
que ordenar a los Ángeles de la Muerte que corten el Cordón.
Una vez que se
han roto las ligaduras definitivamente con ese cuerpo físico,
nos dicen diversas tradiciones esotéricas, ocurren una serie de
procesos.
Uno de los más
conocidos son las retrospecciones que se producen de la vida terminada.
Y son conocidas porque en ocasiones ocurren incluso antes de terminar
la vida o en peligro de muerte. Muchas personas que han sufrido
accidentes relatan sentirse como flotar según ocurría dicho accidente
mientras que pasaba delante de sus ojos su vida de manera muy,
muy rápida. La tradición dice que durante los tres días y medio
posteriores al fallecimiento se están realizando procesos retrospectivos,
de modo que tras una retrospección rápida es muy lógico que sobrevenga
otra u otras más lentas. El asunto es extraer algún tipo de "resumen"
de la vida acabada.
Otro importante
proceso, que se repite en todas las culturas como principio de
todas las religiones, el el Juicio, basada en la Justicia Divina.
En este Juicio se analiza detalladamente la existencia del sujeto.
Para que sea la Esencia la que quede impactada con la experiencia,
se libera momentáneamente a la Esencia del Ego. Son eventos muy
sagrados para permitir que el Ego intervenga. Del Juicio pueden
obtenerse tres resultados según sean los actos de la vida pasada:
1º
- Retorno a otro cuerpo físico. Puede retornar inmediatamente
o tras cierto tiempo y nacerá en una familia u otra según sea
su karma y sus "asignaturas pendientes". Dependiendo también
de estos factores tendrá una apariencia física u otra, padecerá
o no de enfermedades y le envolverán circunstancias a lo largo
de su vida de un tipo o de otro.
Los que nos ayudan
a retornar a este mundo físico son los llamados "Ángeles de
la Vida". Ellos son los que conectan cada Esencia (embotellada
en sus egos correspondientes), en el momento de la fecundación.
Por tanto los yoes o egos que todos cargamos dentro los traemos
de una vida a otra engrosándolos y complicándolos progresivamente.
Es por eso que es tan difícil poder eliminar la ira, el orgullo,
la codicia, los miedos, los apegos, etc. de manera rotunda y
real. Pero no imposible.
Curiosamente
los Ángeles de la Vida se dice que tienen un nivel espiritual
menos elevado que el de los Ángeles de la Muerte, pues su trabajo
es más sencillo y menos sujeto a errores.
2º
- Unas "vacaciones" en los mundos Superiores. Si el desencarnado
ha realizado en su vida anterior gran cantidad de buenas acciones
y de ayuda a sus semejantes puede obtener unas "vacaciones"
temporales, un descanso en dimensiones superiores de gran felicidad,
que será más o menos largo según sus acciones. En este tiempo
se le apartan provisionalmente los yoes o egos (pues con ellos
nadie podría ser feliz), los cuales serán vueltos a unir a la
esencia una vez terminado el descanso, lo que implica la obligación
de volver a tomar un nuevo cuerpo físico. NADIE PUEDE ESCAPAR
DE LA RUEDA DE LOS RETORNOS SI NO ELIMINA ANTES LOS YOES O EGOS.
3º
- Ingreso a los mundos Infiernos o mundos Inferiores. La
mayoría de las religiones nos presentan mundos Infiernos, pero
nos hablan de ellos como terroríficos y eternos. Usan y abusan
de ellos para meternos miedo.
Los mundos Infiernos
o Inferiores como es lógico, no pueden ser eternos. No hay error
por grande que sea que merezca un castigo eterno. Nuestra capacidad
para realizar actos negativos es limitada. La Ley Divina sería
injusta si se condenase desproporcionadamente. El Infierno está
realmente, pues, como todo en esta manifestación para cumplir
la Ley Divina.
Dada nuestra capacidad
para engrosar y complicar los yoes o egos, ha sido necesario
la creación de un lugar de depuración, de "limpieza". Eso es
el Infierno.
Desde luego que
esos procesos de depuración son bastante dolorosos, pero a veces
necesarios y positivos. Cuando una Esencia está tan embotellada
en los egos que no puede de ninguna manera liberarse, la Divinidad
ha dispuesto por misericordia los mundos Infiernos, donde eliminará
esos defectos de manera mecánica (no Consciente) y la Esencia
quedará libre. Pero como este proceso es mecánico no quedará
la misma Sabiduría que si la Esencia hubiese logrado el proceso
autoconociendose y "revolucionándose" contra sus egos.
De los mundos Inferiores
la Esencia sale pura, pero sin Sabiduría. Y a eso hemos venido
a la manifestación. A adquirir Sabiduría. De modo que se le
dan nuevas oportunidades y nuevos cuerpos para que pueda volverlo
a intentar.
Algunos desencarnados
antes y después de estos procesos de retrospección y Juicio, si
su Esencia está bastante "dormida", pueden pasar un tiempo en
el que no sepan bien que es lo que ha pasado (muchos de ellos
ni siquiera se dan cuenta de que ya murieron) y tratan de seguir
haciendo su vida normal, acudiendo a los lugares que solían visitar,
creen que siguen viviendo en su casa, o siguen acudiendo al trabajo.
Notan que pasan cosas raras, que la gente no les hace caso, etc.
Pero si están muy embotellados en sus hábitos sustituirán inconscientemente
lo que ha cambiado por proyecciones mentales, de modo que seguirá
"su vida normal"... Esto no es tan raro si pensamos que la mayoría
no somos capaces de distinguir los sueños (mundo astral) de la
vigilia (mundo físico),
Como vemos, tras la
muerte desaparece más o menos lentamente el cuerpo físico, el
cuerpo vital y además la personalidad. Las costumbres y modas
de una época y lugar no nos servirían para otros distintos. Y
lo que permanece, retornando de vida en vida son los yoes y la
Esencia, en el mismo estado en que los teníamos al desencarnar
por última vez. Si tenemos un 97% de Egos, embotellando al 97%
de la Esencia, pues así retornaremos. De nosotros depende que
la próxima vez sea distinto, e incluso terminar por completo el
incesante retorno mecánico e inconsciente.
Sólo eliminando
los distintos agregados psíquicos que nos "hipnotizan" y engañan
podremos conseguir la verdadera LIBERTAD.
Fuente:
El
Despertar de la Sabiduría
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