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Arthur Edward
Waite
(1857-1942). Fue un auténtico estudioso del ocultismo, autor de
minuciosas investigaciones y de numerosas obras, entre ellas,
"La Clave del Tarot", usó el simbolismo como clave del tarot.
Por iniciativa y supervisión de Waite se dibujó una baraja de
tarots de setenta y ocho cartas, llamada el "mazo Rider", obra
de Pamela Colman Smith, una norteamericana crecida en Jamaica
y miembro de la Orden del Alba Dorada. La diferencia de este tarot
con los dos anteriores, es que la Fuerza y la Justicia, marcadas
respectivamente con el XI y el VIII, en este mazo tiene los números
invertidos, la Justicia el XI y la Fuerza el VIII. La baraja original
de Waite fue impresa en 1910 por "Rider & Company", de Londres
y se publicó junto con la obra citada anteriormente. Hoy se encuentran
diversos ejemplares de la misma en las librerías especializadas
y en diversas publicaciones.
Carlos VI
Gringonneur En el libro de cuentos de Charles Poupart, tesorero
de Carlos VI de Francia, se hace mención de tres barajas de cartas
en oro y ricamente decoradas, pintadas por Jacquemin Gringonneur,
para diversión del Rey de Francia, en 1392. Gringonneur recibió
56 sols parisis (moneda en curso en el año citado). Muchos han
atribuido de tal modo a Gringonneur la invención de las cartas
de juego destinadas a ahuyentar la melancolía del rey. Sin embargo,
el pasaje de Poupart menciona explícitamente tres barajas de cartas
ya conocidas, expresamente pintadas para el rey. Las diecisiete
cartas de las llamadas baraja Gringonneur carecen de inscripciones,
letras o números que permitan ordenarlas. Sin embargo, es posible
reconocerlas comparándolas con las modernas cartas del tarot o
con los diez o tal vez trece símbolos de la baraja de Mantegna,
que tiene cincuenta cartas.
Court de Gebelin
Antonie Court de Gebelin nació en Nimes en 1725 y murió en París
el 10 de mayo de 1784. Estudió Teología en Lausana y lo mismo
que su padre, ejerció el ministerio de pastor de la Iglesia Reformada.
Sostiene que las cartas de tarot son de origen egipcio y que se
consideran como un libro jeroglífico llegado hasta nosotros a
través de los siglos. De acuerdo con su teoría, las cartas del
tarot eran una alegoría de la filosofía y de la razón egipcias.
Gebelin llegó a la conclusión que el juego de tarot podía haber
sido inventado sólo por los egipcios, desde el momento en que
se basa en el número siete, en que los palos coinciden con las
cuatro instituciones egipcias, en que la mayor parte de los triunfos
están claramente relacionados con motivos egipcios. Gebelin trazó
la ruta seguida por el tarot en el camino hacia Europa de la siguiente
forma: Este juego quedo confinado en Italia desde los primeros
siglos después de Jesucristo ya que Roma estaba estrechamente
ligada a Egipto a través de los ritos y el culto a Isis que la
primera adoptó. Hasta cuando Alemania estuvo unida con Italia
se difundió este juego por este país. Si no llegó a París fue
debido en gran parte a la rareza de las figuras y en particular
a la voluminosidad de las cartas, que no podía resultar grata
al gusto de las damas parisenses. Posteriormente se haría necesario
hacer más pequeñas las cartas, para satisfacer estas exigencias.
Por el contrario, este juego no sobrevivió en Egipto debido a
que este país cayó en la esclavitud y la ignorancia, perdió toda
capacidad de expresión artística y no estaría ya en condiciones
de producir una sola carta de tarot.
El pequeño Tarot
de Mitelli
Giuseppe María Mitelli, grabador y pintor boloñés, nació en 1634
y murió en 1718. En 1664, Mitelli grabó una serie de setenta y
dos tarots, compuestos por cuatro palos, cuatro honores y cartas
numeradas del 10 al 6 y el as, además de veintidós atouts, incluido
el Loco. El atout más alto es el Juicio y el más bajo, el Tiempo.
En el as de Copas se ve el escudo de Bentivoglio –noble familia
boloñesa de antiguo origen -, los destinatarios de las cartas
grabadas. Mitelli alteró notablemente las representaciones normales
de los atouts o triunfos. Por ejemplo, las figuras de los Papas
(masculino y femenino) se convirtieron en dos Papas barbudos,
uno, sentado y el otro, de pie, este último probablemente, entendido
como el Patriarca de Oriente. El Emperador y la Emperatriz están
representados como los soberanos de Oriente y Occidente. El Ahorcado
(Le Pendu) es sustituido por un hombre que golpea a otro con un
martillo de herrero. El Ermitaño, con pesada armadura, se transforma
en una figura desnuda y alada, el Tiempo, apoyada sobre muletas.
El Sol y la Luna, artísticamente elaborados, se convierten, respectivamente,
en Apolo, el mitológico dios griego, y en Diana, la mitológica
divinidad romana. El dibujo es de delicada factura, en particular,
el Loco y el Mago, exquisitamente expresivos. En general se encuentra
alguna dificultad en hacer coincidir estas figuras con las tradicionales.
Las cartas de Mitelli son admirables, más que por su factura por
el carácter estrambótico y genial de los dibujos.
El pequeño Tarot
de Bolonia
Las setenta y dos cartas del pequeño tarot de Bolonia fueron inventadas,
al parecer, por Francesco Fibbia, príncipe de Pisa, exiliado en
aquella ciudad, donde murió en 1419. La baraja está compuesta
por los acostumbrados veintidós arcanos mayores, mientras que
las cartas numéricas son sólo cuarenta, ya que las cartas menores
(2, 3, 4 y 5) de todos los palos han sido eliminadas. Ni en los
arcanos mayores ni en las figuras se ven títulos ni nombres. Los
primeros cuatro atouts no están numerados y las figuras del Papa,
del Emperador y de la legendaria Papisa son sustituidas por los
moros, probable consecuencia de la anexión de Bolonia al Estado
Pontificio, ocurrida después del 1513. Los palos son los acostumbrados:
espadas, bastos, copas y oros.
Tarot de Mantegna
El tarot de Mantegna, o las cartas de Baldini, comprende cincuenta
cartas instructivas, subdivididas en cinco grupos de diez cartas
cada uno. Están ordenadas de acuerdo con el orden Universo. En
cada grupo, las figuras respetan una jerarquía de importancia.
Cada grupo sigue el orden numérico progresivo y el orden alfabético
decreciente, de manera que el último grupo, que comprende la categoría
de los planetas, termina con la Causa Primera de todas las cosas,
Dios y lleva la letra A.
SERIE E
I Misero El Mendigo
II Fameio El Valet o Sota
III Artixan El Artesano u Orfebre
IV Merchandante El Mercader
V Zintilomo El Gentilhombre o Noble
VI Chavalier El Caballero
VII Doxe El Dogo o Dux de Venecia
VIII Re El Rey IX Imperator El Emperador
X Papa El Papa
SERIE D
XI Caliope Caliope, Musa de la Elegía
XII Uranía Uranía, Musa de la Epica astronómica
XIII Terpsicore Terpsicore, Musa de la Lírica coral
XIV Erato Erato, Musa de la Poesía amorosa y de la Mímica
XV Polimnia Polimnia, Musa del Canto sagrado y de la Danza
XVI Talia Talia, Musa de la Comedia
XVII Melpomene Melpomene, Musa de la Tragedia
XVIII Euterpe Euterpe, Musa de la Lírica y del sonido de la Flauta
XIX Clio Clio, Musa de la Historia
XX Apollo Apolo, dios del Sol, de la Profecía, de la Música, de
la Medicina y de la Poesía y Señor de las Musas.
SERIE C
XXI Grammatica Gramática
XXII Loica Lógica
XXIII Rhetorica Retórica
XXIV Geometria Geometría
XXV Aritmeticha Aritmética
XXVI Musicha Música
XXVII Poesia Poesía
XXVIII Philosofia Filosofía
XXIX Astrologia Astrología
XXX Theologia Teología
SERIE B
XXXI Iliaco Astronomía
XXXII Chronico Cronología
XXXIII Cosmico Cosmología
XXXIV Temperancia Templanza
XXXV Prudencia Prudencia
XXXVI Forteza Fortaleza o Fuerza
XXXVII Justicia Justicia
XXXVIII Charita Caridad
XXXIX Speranza Esperanza
XXXX Fede Fe
SERIE A
XXXXI Luna La Luna
XXXXII Mercurio Mercurio
XXXXIII Venus Venus
XXXXIV Sol Sol
XXXXV Marte Marte
XXXXVI Jupiter Júpiter
XXXXVII Saturno Saturno
XXXXVIII Octava Spera La Octava Esfera
XXXXIX Primo Mobile Primer Impulso
XXXXX Prima Causa La Primera Causa
El museo británico
de Londres posee una serie incompleta de cuarenta y siete cartas,
que podrían remontarse a 1470 o 1485. En los principales museos
y en colecciones privadas de los Estados Unidos y de Europa se
encuentran otras barajas.
El Tarot de
Venecia
El tarot de Venecia o de Lombardia tiene setenta y ocho cartas,
veintidós arcanos mayores y cincuenta y seis arcanos menores.
Aparece por primera vez la figura de Papasse (Papisa) que, en
los sucesivos mazos de tarot, se convertirá en la Papessa y que,
en torno al 1800, en Besancon, adoptará el nombre de Junon.
Eliphas Levi
De la misma forma que Gebelin y Etteilla trataron de demostrar
científicamente los orígenes egipcios de las cartas del tarot,
este señor considera que las cartas del tarot eran un alfabeto
sagrado y oculto, que los hebreos atribuyeron a Enoch, primogénito
de Caín; los egipcios, a Hermes Trismegisto, el dios Thoth, y
los griegos, a Cadmo, el fundador de Tebas. Eliphas Levi fue un
filósofo y un estudioso de simbolismo. Su verdadero nombre era
Alphonse Louis Constant, y era sacerdote católico. Levi vio en
las cartas del tarot una síntesis de la ciencia y la clave para
interpretar la Cábala. Observó que, en la Cábala el árbol de la
vida tiene veintidós senderos, que unen entre sí los Sephiroth
o Números. Sucesivamente combinó los senderos con las veintidós
letras del alfabeto hebreo. Por último, afirmó que los veintidós
arcanos mayores deberían acoplarse a las letras del alfabeto,
alcanzando así la completa simbiosis de las letras, las cartas
y senderos.
Etteilla
Un apasionado seguidor de Gebelin, Alliette, se dedicó a la divulgación
de las ideas del maestro, para adquirir fama y fortuna. Este era
un astuto oportunista de gran inventiva. Colocó en sentido opuesto
las letras de su apellido para obtener un nombre menos corriente
y como Etteilla se dedicó al estudio de los números de acuerdo
al sistema de Pitágoras. Publicó sus descubrimientos en varias
obras y como conocía el arte de sugestionar las mentes de sus
contemporáneos. Adaptó los antiguos tarots a sus sistemas matemáticos,
desarrollo al máximo la cartomancia y trato de conciliar su inventiva
con la máxima precisión científica. Este tarot, conocido como
las Grandes Etteilla, son cartas emblemáticas basadas en las típicas
representaciones del tarot y acompañadas por una serie, numeradas
desde el 1, Etteilla questionnant, hasta el 78, Folie. Totalizan,
lo mismo que los preexistentes tarots venecianos, el número de
78 piezas. Los dibujos de los palos son bastos, copas, espadas
y oros. Las figuras son de cuerpo entero y llevan en la mano los
símbolos de los palos. Algunas cartas van acompañadas de los símbolos
astrológicos y astronómicos. Cada carta lleva el título en las
partes superior e inferior, y el número en el ángulo superior
izquierdo. Loa ases están representados mediante una mano con
su antebrazo que sostiene el símbolo del palo.
La baraja de
Florencia
Es semejante al mazo de setenta y ocho cartas, pero aquí el número
de cartas se eleva a noventa y siete. Comprende cuarenta y una
cartas de triunfos, diecinueve de la serie original, además, los
doce signos del zodiaco, los cuatro elementos, las tres virtudes
teologales (Fe, Esperanza y Caridad) y una virtud cardinal (Prudencia).
Las primeras treinta y cinco cartas, llamadas papi, están marcadas
con números romanos y carecen de títulos. Las siguientes cinco
cartas no numeradas, llamadas arie, son colocadas, sin título:
Las estrellas, La Luna, El Sol, El Mundo y el Juicio Final, a
veces representado en la Fama. Los Honores, también sin nombres,
son invariablemente figuras aisladas. Este juego es anterior al
pequeño tarot de Bolonia y se remite parcialmente al tarot de
Venecia.
Papus
Gerard Encause (1865-1917), docto médico francés que escribía
con el seudónimo de Papus, contribuyó notablemente a la potenciación
del aspecto oculto de las cartas del tarot y la asimilación de
los 22 triunfos a las letras del alfabeto hebreo. Fundador y jefe
de la Orden Masónica de los martinistas y miembro de la Orden
Cabalística de la Cruz-Rosa. Basó su filosofía oculta en una forma
de cabalismo que usa números místicos en relación con los nombres
y las letras. El tarot gira en torno a la palabra ROTA, representada
como una rueda. Aplicó la ley de los números a cada uno de los
22 arcanos mayores y a las cuarenta cartas numeradas.
Suzanne Star
El Tarot de Unicornios Este tarot fue creado por la norteamericana
Suzanne Star, autora y Liz Hilton, la artista. Es una reverencia
a este mítico animal. Por siglos, los Unicornios han capturado
la imaginación de reyes, personas comunes, novelistas y poetas.
La primera referencia de ellos se remonta al 440 a.C.. Ahora,
el misticismo del tarot, combinado con la grandeza y la magia
de los Unicornios está representado en el tarot de Unicornios.
Es, básicamente el mismo tarot de la antigüedad, las figuras son
muy de la época medieval y en todas está presente un Unicornio.
Los veintidós arcanos mayores tienen escritos los nombres en lengua
inglesa y están numerados en romano.
Wirth - Case
- Zain - Crowley
Los veintidós arcanos mayores anexos al libro de Oswald Wirth,
Le tarot des images du Moyen Age llevaron letras hebreas pintadas
en el ángulo inferior derecho. Todas las cartas tienen extraordinarios
colores metálicos y llevan en la parte superior la numeración
romana. Paul Foster Case, en su libro The Tarot, A Key of the
Wisdom of the Ages (El tarot, clave de la sabiduría de los tiempos)
reproduce algunos de los arcanos mayores, según los dibujos de
Waite. Las cartas Case llevan un número arábigo en la parte inferior
izquierda y una letra hebrea en la parte inferior derecha. Los
dibujos de Case son en blanco y negro y se prestan a ser coloreados
según el gusto subjetivo. Las cartas de tarot reproducidas por
C. C. Zain en la obra The Sacred Tarot (El Tarot Sagrado) son
también en blanco y negro y pueden ser coloreadas asímismo, las
cartas son ricas en simbolismo egipcio y muy distintas de las
tradicionales. El mazo de cartas presentado por Aleister Crowley
en The Book of Thoth (El libro de Thoth) está coloreado de acuerdo
con los dibujos originales de Lady Frieda Harris. Las llamadas
"cartas Thoth" son completamente distintas de las tradicionales
y fueron impresas, en mazo completo, en 1971, para unirlas a la
citada obra.
Otras barajas
de tarot
En el curso de los últimos siglos se añadieron varias figuras
a las veintidós cartas simbólicas de los arcanos mayores, usadas
para predecir la fortuna. Estas artísticas barajas ilustraban
los acontecimientos de la época y reproducían motivos militares,
de arte, de ciencia, de literatura, poesía, danza, folklore, caza,
industria, teatro, etc. En Alemania, predominan los motivos del
mundo animal. Pese a la existencia de barajas italianas, francesas,
alemanas, belgas, suizas y norteamericanas, los títulos de los
veintidós arcanos mayores figuran casí siempre en lengua francesa,
a excepción de las norteamericanas, que desde el siglo XX, llevan
predominantemente las leyendas en lengua inglesa.
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