|
Las
únicas versiones íntegras de este libro que se conservan están
en ge'ez, lengua litúrgica de la Iglesia etíope,
pero son conocidas varias partes en griego, siríaco, armenio,
árabe y latín, y han sido encontrados varios fragmentos en arameo
y uno en hebreo (4Q317), en Qumrán.
La tradición atribuía
su autoría a Enoc (transcrito también como Henoc o en inglés Enoch),
bisabuelo de Noé. En la actualidad se cree que el texto fue redactado
por varios autores judíos entre los siglos III A.C. y I D.C.
Se trata de un libro
apocalíptico perteneciente a la apocaliptica judia. En el capítulo
7 (7, 3-6) narra la caída de los Vigilantes, que engendraron con
mujeres humanas a los Nefilims (nephilim en ingles) o "gigantes".
(A estos también se refiere el pasaje de Génesis 6:1-7)
Ellos devoraron
todo el trabajo de los hombres hasta que estos ya no alcanzaron
alimentarlos más. Entonces los gigantes se volvieron contra
los hombres y empezaron a devorarlos y empezaron a pecar contra
los pájaros, y contra las bestias y los peces y a devorar unos
la carne de los otros y se bebieron la sangre. Entonces la tierra
acusó a los violentos por todo lo que se había hecho en ella.
Se acusa a los
ángeles guardianes por haber desviado su misión y encarnado la
explotación, la opresión, la destrucción de los ecosistemas, la
guerra, el oro,
la vanidad, la brujería, la fornicación y el engaño (8:1-3). «Y
como parte de la humanidad era aniquilada, su clamor subió al
cielo» (8: 4). Los arcángeles Miguel, Sariel (Uriel), Rafael y
Gabriel, al ver la sangre derramada y la injusticia se dijeron
que «la tierra desolada grita hasta las puertas del cielo por
la destrucción de sus hijos». Dios los envía entonces a encadenar
a los Vigilantes y a destruir a los gigantes «pues han oprimido
a los humanos». Los ángeles caídos rogaron a Enoc que intercediese
por ellos ante Dios.
Luego el libro describe
la visita de Enoc al cielo en forma de una visión, y sus revelaciones.
Una parte significativa del texto se dedica a describir los movimientos
de los cuerpos celestes, en relación con el viaje de Enoc al cielo,
con el objetivo de detallar el calendario base de las fiestas
de la Ley.
Buena parte del libro
se dedica a denunciar a los opresores y reyes de la tierra y anuncia
su derrota final:
" Este castigo
con que son castigados los ángeles es un testimonio para los
reyes y los poderosos que poseen la superficie de la Tierra
" (67:12; 2 P 2:4).
" Desgracia
para los que edifican la iniquidad y la opresión y cimientan
sobre el fraude, porque serán derrumbados de repente y no habrá
paz en ellos... Habrá un cambio... los justos serán victoriosos
" (50:1-2).
" Desgracia
para vosotros ricos, porque os confiáis en vuestras riquezas,
seréis privados de ellas " (94:6-8).
El Libro de Enoc asume
la continuidad del discurso de los profetas y anticipo del mensaje
cristiano, enfatizando en la venida del Hijo del Hombre. Es una
expresión de la literatura apocalíptica como esperanza de los
humildes.
Los cristianos y el Libro de Enoc
Este libro muy apreciado
por los primeros cristianos, como lo atestiguan la Epístola de
Judas (14-16), que cita un pasaje del Libro de Enoc (1 Enoc, 1,
9); la referencia en 2Pedro 2:4 y la epístola no canónica de Bernabé.
Muchos Padres de la Iglesia y cristianos destacados se refieren
al libro, y lo citan en sus obras. Autores como Justino Mártir
(100-165), Atenágoras (170), Taciano (110-172), Ireneo (130-208),
Orígenes, Clemente de Alejandría (150-220), Tertuliano (160-230),
Lactancio (260-325), Metodio de Filipo, Minucio Félix y Comodiano,
entre otros, consideraron el libro de inspiración divina. Un defensor
de este libro fue el obispo Prisciliano, quien curiosamente fue
el primer cristiano condenado a muerte y ejecutado por cristianos,
por una supuesta herejía en 385.
Referencias a Enoc
se encuentran en múltiples versículos del Nuevo Testamento v.g.
Mateo 3:12, 5:4-12, 11:28, 13:31-32, 24:14, 24:27, 26:64; Marcos
13:24-27, 14:21, 14:62; Lucas 1:52, 2:13-14, 6:24, 9:35,16:13,
16:23-31, 24:36; Juan 3:20; 1Corintios 6:2-3; Efesios 3:18,5:13;
Filipenses 1:18; 2Tesalonicences 2:2; Hebreos 11:5; 1Pedro 3:19-20;
Judas 1:6; Apocalipsis 3:17,6:10, 8:2, 12:16, 16:14, 19:19, 20:1-3,
21:23-24).
Sin embargo, fue definitivamente
apartado del canon tras el Concilio de Laodicea, en 364. En algún
momento posterior, la versión griega del libro se perdió (el último
en citar pasajes del libro fue el monje bizantino Jorge Syncellus,
en el siglo VIII). Es muy posible que la traducción al ge’ez se
hubiese realizado en el siglo VI, una época de gran actividad
en la iglesia etíope, durante la cual se tradujeron numerosos
textos religiosos.
Dado por perdido en
Occidente durante casi un milenio, a finales del siglo XVIII,
sin embargo, el famoso viajero James Bruce trajo de Abisinia tres
copias de la obra. Uno de los manuscritos fue traducido al inglés
en 1821 por Richard Laurence; en 1891 y 1912 se realizaron nuevas
ediciones, base del mayor conocimiento del texto, siendo muy conocida
la última, publicada por Robert Henry Charles, en 1913. Una edición
completa de los escritos relacionados con el Libro de Enoc, incluyendo
los últimos hallazgos, fue realizada por el erudito católico John
T. Milik, en 1976.
Los otros libros de Enoc
Existen otros dos
Libros de Enoc: el Segundo Libro de Enoc (2 Enoc), conservado
en eslavo eclesiástico, y el Tercer Libro de Enoc (3 Enoc), en
hebreo.
Este artículo sólo
hace referencia a 1 Enoc. El libro que hoy conocemos, editado
tal vez en el siglo primero de nuestra era, pero consta de varias
partes escritas entre los siglos III A.C y I D.C. Estas partes
son:
-
Capitulos
1 al 5 - Libro del Juicio:
Trata las palabras
de bendición de Enoc a los justos, que vivirán cuando
los impíos sean condenados. Se estima que su composición
data de antes del año 200 A.C.
-
Capitulos
6 al 36 - Libro de los Vigilantes o Caída de los ángeles:
Se centra en
el tema de los Vigilantes (ángeles) que concordando con
Génesis 6:1-5, dice que estos ángeles tuvieron relaciones
sexuales con mujeres y engendraron gigantes (nephilim);
seres famosos que desataron la violencia sobre la tierra
y pervirtieron a la humanidad. Además, el Libro de los
Vigilantes se caracteriza por unir y complementar las
historias de los Vigilantes con la historia del Diluvio
universal presentes en el génesis; y hace una descripción
detallada del infierno, el purgatorio y el paraíso. Escrito
antes del año 160 A.C.
-
Capitulos
37 al 71 - Libro de las parábolas o El mesías y el reino:
De carácter mesiánico,
profetiza la venida del Hijo del Hombre, la caída de los
reyes y poderosos y el día del Elegido. Es la única parte
que no se ha encontrado en los manuscritos de Qumrán. Escrito
después del año 63 A.C. a finales del siglo I A.C.
o en el siglo I.
-
-
Capitulos
83 al 90 - Libro de los sueños:
Refiere dos visiones
apocalípticas obtenidas por Enoc en sueños; la primera
simplemente anuncia que la Tierra será destruida y la
segunda es una historia de la humanidad y de Israel hasta
el fin de los tiempos, en la que los actores son representados
como animales simbólicos. Escrito entre los años 161 y
125 A.C.
-
-
Capitulos
106 y 107 - Fragmentos:
Parecen ser una parte del Libro de Noé, que se ha perdido
pero presente en los manuscritos del Mar Muerto. Predice
los crímenes de la humanidad y el advenimiento de tiempos
mesiánicos con el triunfo de los justos.
-
FUENTES:
* Traducido al
castellano desde dos versiones inglesas, editadas por Robert H.
Charles y Hedley F. Sparks, y desde la versión francesa de François
Martin; las tres a su vez traducidas de los manuscritos etíopes,
cotejados con manuscritos griegos; corregidas además estas versiones
de acuerdo con los manuscritos arameos de Qumrân (4QEn - 4QEnastr),
editados por Josef T. Milik, traducidos al castellano por Florentino
García M.
Los versículos
y apartes incluidos [entre paréntesis] muy probablemente no forman
parte del libro, especialmente el "CAPITULO 108", que
expresamente declara ser el comienzo de otro libro. Sin embargo,
se encuentran en varios manuscritos etíopes o griegos, por lo
que han sido incluidos en esta traducción para que los lectores
formen su propio criterio al respecto.
En el respectivo
versículo, se citan adicionalmente (referencias a) otros libros.
Referencias
a Enoc se encuentran en múltiples versículos del Nuevo Testamento
(v.g. Mt 3:12, 5:4-12, 11:28, 13:31-32, 24:14, 27, 26:64; Mc 13:10,26,
14:21,62; Lc 1:52, 2:14, 6:24, 9:35, 16:13, 23-31, 24:36; Jn 3:20;
Co 6:3; Ef 3:18;5:13; Flp 1:18; 2Ts 2:2; Hb 11:5; 1P 3:14; Ap
3:17, 6:10, 8:2, 12:16, 16:14, 19:19, 20:1-3, 21:23-24).
Los
primeros cristianos tuvieron gran aprecio por el Libro de Enoc,
como lo atestiguan las epístolas canónicas de Judas (6 y 14-16)
y 2 Pedro (2:4), así como la no canónica de Bernabé y los escritos
de Justino Mártir (100-165), Atenágoras (170); Tatiano (110-172);
Irineo, Obispo de Lyon (115-185); Clemente de Alejandría (150-220);
Tertuliano (160-230); Lactantio (260-325) y además los de Metodio
de Filipo, Minucius Felix, Comodiano y Prisciliano (m. 385).Esta
publicación no tienen ningún ánimo de lucro, el trabajo de traducción
fue hecho gratuitamente, con fines estrictamente espirituales
y NO puede copiarse para fines comerciales ni con ánimo de lucro.
El traductor espera
que el mayor número de lectores de lengua castellana pueda nutrirse
libremente del legado espiritual de esta obra y que cada vez más
personas puedan descubrir el aporte de los hombres justos que
escribieron este y otros escritos intertestamentarios, preparando
la venida del Cristo y la Nueva Alianza.
|