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La suave y apacible
luz de las velas induce un estado de ánimo romántico, invoca a
los espíritus y utiliza uno de los cuatro elementos de la antigüedad,
el fuego, conocido como el elemento sagrado de la transformación
mágica.
La danzante llama
de las velas irradia un poder místico y, durante siglos, las brujas
y los magos se han servido de ella como instrumento creador de
la atmósfera apropiada para sus hechizos, o para la adivinación
y la meditación, desterrando así la hostilidad, y como medio de
comunicación con los muertos.
Tras el empleo
de las velas en los rituales mágicos subyace también el símbolo
de la creación de la luz en medio de las tinieblas.
La llama de una
vela es el fuego sagrado, la llama eterna, nos habla de fuerza
y regeneración, de protección, poder, energía y creatividad.
La luz de una vela
encendida nos libera, nos permite tranquilidad abriendonos el
corazón y amansando la fiera que todos llevamos dentro, brindandole
sosiego a nuestra alma.
Cuando encendemos
una vela llevamos LUZ. Cuando encendemos esa LUZ ponemos la esencia
de nuestro ser en la intención que nos mueve a encender esa vela.
Y asumimos un compromiso con nosotros mismos y con la Energía
Superior que nos guía y nos envuelve cada día de nuestra vida.
Pero ese compromiso
es el ayudar, brindar paz, iluminar, aliviar y hasta inclusive,
solucionar un problema determinado y no para realizar un daño,
alterar, enfermar o lastimar a otros; que en definitiva y teniendo
en cuenta la regla de tres, no estariamos más que haciendonos
daño por triplicado a nosotros mismos.
Y ese daño no solo se no es devuelto por tres en esta vida,
sino que cargamos nuestro karma negativamente para la o las vidas
futuras.
Por el contrario,
haciendo el bien, se nos devuelve ese bien multiplicado por tres;
y muy probablemente como beneficio adicional no solo que no cargamos
negativamente nuestro karma sino que seguramente lo estamos limpiando.
Todo aquel pensamiento
y sentimiento que lanzamos al cosmos nos vuelve de la misma manera.
Si nuestro pensamiento-sentimiento es de odio, fracaso, rencor,
desamor, es lo que tarde o temprano vamos a recibir de vuelta.
Si nuestro pensamiento-sentimiento es de compasión, unión, tolerancia,
perdón, desinterés, AMOR, recibiremos con creces todo el amor
que nos confortará y aliviará en nuestro paso por la Tierra.
Nuestro pensamiento-sentimiento-accion-deseo al encender una vela
debe partir de ese principio de amor universal y de amor desinteresado
por el prójimo.
Luz a nuestra vida,
a nuestra mente, a nuestro interior, es lo que verdaderamente
debemos activar al encender una vela. En definitiva, no hacemos
más que Iluminar el alma y el corazón.
La vela es asimismo
una imagen de la humanidad:
-
La cera de la
vela corresponde al cuerpo físico.
-
La mecha corresponde
a la mente.
-
La llama corresponde
al espíritu.
Cuando encendemos
una vela estamos estableciendo una conexión entre nosotros y una
entidad, y esa entidad puede ser de luz, de oscuridad o una entidad
amoral, sin moral, como es el caso de los elementales.
Siempre que encendemos
una vela, se dispara al cosmos un pensamiento, un deseo y una
necesidad, aquí unos ejemplos "no mágicos":
-
Hubo un corte
de luz y encendemos una vela para no estar a oscuras; en este
caso el pensamiento, el deseo y la necesidad es el mismo,
deseamos luz, no queremos estar en la oscuridad.
-
Tenemos una
cita de amor, encendemos una, dos velas en la mesa o varias
en el baño o por toda la casa, en este caso el pensamiento
es de intimidad, el deseo es de calides y la necesidad es
de tranquilidad.
Podriamos seguir
enumerando ejemplos pero los citados son suficientes para dejar
asentado que al encender una vela aun en los casos mas triviales,
estamos emitiendo señales (deseos, esperanzas, necesidades
o pensamientos) al cosmos.
La vela es un medio
que utilizamos para enviar un mensaje que siempre, siempre tiene
una respuesta.
Trabajar con velas
está muy relacionado con la Magia. Es en sí lo que comúnmente
se llama Magia blanca. Para manejar y servirnos de las bondades
de las velas debemos conocer primero qué es la magia, y sus clasificaciones.
Conocer es también una manera de resguardar nuestra propia integridad.
Fuentes:
xxx - Meiga
Web - Pitonisas
- xxx
Bibliografía:
Eliana A. Gil - Velomancia, el mágico poder de las velas
G. Dunwich. La magia de las velas. - F. Du Bois. Las velas y su
magia.
A. Werner. Velas, veladoras e inciensos. - S. RavenWolf. Hechizos
para la Protección.
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