Paso 1: Reclinado
sobre un sillón o diván, el terapeuta o guía consulta al paciente
que desea indagar de sí mismo. Generalmente, la respuesta suele
ser "simplemente me gustaría saber quién era antes". Se le ofrece
entonces un menú de posibilidades. Es decir: diversos campos
entre los que se pueda elegir. Como muestra, se cita la exploración
de la relación en una vida con un familiar, el descubrir una
vida en la que se potenció una determinada habilidad o el develar
el origen de un miedo irracional.
Algunos facilitadores o terapeutas, prefieren que la primer
sesión sea "libre", o sea que la regresión
no sea "selectiva" y permitir que el o los guías
de la persona que este regresionando sean en realidad los que
conduzcan la primer regresión; o al menos la primer parte
de la regresión.
Paso 2: Tras
la elección de, por lo menos, dos campos de interés, el guía
debe averiguar cómo se siente el paciente ante la idea de la
hipnosis. La mayoría de las personas manifiestan temor ante
la posibilidad de dejarse controlar por alguien. La primera
tarea será, entonces, despejar temores y ayudar al sujeto a
contemplar la regresión.
Paso 3: Se
le explica que no perderá la conciencia como ocurre durante
el sueño y que un sector de su mente (el subconsciente) queda
atento y despierto frente a lo que sucede.
Paso 4: Comienza
la inducción hipnótica. Se le sugiere al sujeto que cierre los
ojos y concentre su estado en la respiración. Comenzará a tener
una gradual circunscripción de los canales sensomotores y habrá
una disminución en el ritmo de las ondas cerebrales (estado
Alfa). Simultáneamente iniciarán su actividad áreas del sistema
nervioso central que normalmente no son accesibles al sujeto
en estado de vigilia.
Paso 5: Inmediatamente
comenzarán a cobrar evidencia signos de su estado de profunda
concentración. Se le pedirá al paciente que ponga en marcha
su imaginación y sienta "que la relajación de sus párpados cerrados
fluye hacia sus sienes como un líquido cálido", otros terapeutas
prefieren utilizar la imagen de una "luz blanca aterciopelada".
Su atención se irá dirigiendo lentamente hacia el esparcimiento
del líquido o como la la luz inunda todo su cuerpo, que va relajando
uno por uno los músculos del rostro y, progresivamente, los
del todo el cuerpo. Esta fase dura aproximadamente diez minutos.
Posteriormente deberá imaginar que se encuentra recostado en
un lugar agradable y natural y que, utilizando los sentidos
uno por uno, protagoniza la escena como si realmente estuviera
allí. Esto le permitirá preparar fácilmente el ingreso a la
regresión.
Paso 6: El
paciente ya se encuentra en estado Alfa, un trance lo suficientemente
profundo como para iniciar la regresión a vidas pasadas. No
obstante, faltan aún dos pasos fundamentales. El guía establece
un código digital con el inminente viajero, pidiéndole que piense
en la palabra "sí", una y otra vez, advirtiendo que un dedo
levantado querrá decir "sí", subconsciente mediante. Se establecerá
otro dedo para el "no" y otro para el "no quiero responder".
Luego se le preguntará a la mente interna si desea regresar
a una existencia anterior.
Lo indicado en los últimos dos pasos, puede no ser necesario
para algunos terapeutas y/o personas.
Paso 7: En
ocasiones, el subconsciente indica que hay cierta resistencia
a la regresión. El guía intentará "negociar" con el subconsciente
del viajero ofreciéndole, por ejemplo, "contemplar todo lo que
ocurra como si estuviera frente a una pantalla cinematográfica".
De ser necesario, esa negociación incluirá el compromiso del
guía de borrar toda circunstancia traumática que el viajero
pudiera no resistir al despertar. Y si hay acuerdo, el guía
contará hasta diez pidiéndole al paciente que retroceda en el
tiempo y el espacio a través de un túnel. Al llegar a diez se
encontrará en una temporalidad diferente, en otro lugar y en
otro cuerpo, aunque seguirá siendo el mismo. Se le solicitará
que las imágenes e impresiones sean claras y vívidas. Es común
que el paciente comience a mover los ojos, hacer muecas y mirar
con desconcierto, mientras comunica verbalmente lo que esta
experimentando. Se le harán preguntas que contestará en el idioma
de la vida actual para poder ser interpretado.
Paso 8: Tras
avanzar hasta los hechos más significativos de la vida anterior,
se lo guiará hasta la muerte, pasando al estado inmediatamente
posterior a la experiencia mortal. En esta instancia se registra
un desdoblamiento entre el cuerpo y la conciencia o energía.
En general no produce angustia sino sensación de liviandad.
En realidad, el dolor aparecerá solo si hay resistencia o excesivo
temor hacia la muerte, y suele desaparecer frente al llanto
que casi siempre sobreviene. Tal como sucede con las experiencias
dolorosas, las personas soportan este trance de diferentes formas.
La presencia del terapeuta o guía actúa en esta instancia como
"cable tierra" material y tranquilizador. El viajero observa
a conciencia el trauma y sabe que será posible dominarlo.
Paso 9: Tras
recordar la vida que se deseaba observar (o reprotagonizar)
y encontrar la experiencia causante de un determinado problema,
se le pedirá al viajero que regrese al presente y a su estado
actual, haciéndolo mencionar su nombre y dejándolo profundamente
relajado. El guía contará hacia atrás desde el diez hasta el
cero.
Paso 10: Una
vez devuelto al presente, ambos comentarán la experiencia anterior.
Es probable que el paciente agregue detalles interesantes, como
la corrección de errores de interpretación y hasta mentiras
que el subconsciente urdió cuando creía ser otro.