Compartir
  • 381
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
    381
    Shares

Como ya sabéis, para mí las ventajas de viajar en bicicleta superan con creces los inconvenientes que tiene.

Se podría decir que es lo máximo en: libertad, ritmo de viaje, salud, conocimiento interior, respeto por las personas que te rodean y el medio ambiente… Pero eso ya te lo expliqué en el artículo de 10 razones para viajar en bicicleta.

Ahora es el turno de estos 17 cicloviajeros y cicloviajeras para que nos expliquen:

1) Qué sienten cuando viajan en bicicleta y por qué han elegido esta forma de recorrer el mundo;

así como 2) La mejor experiencia que han tenido sobre una bicicleta.

Son declaraciones de amor y gratitud hacia nuestra compañera de dos ruedas, que tantos buenos ratos nos hace pasar y que muchas veces nos olvidamos de que sin ella, tal vez esa experiencia habría sido imposible, o como mínimo muy diferente.

Como ya sabéis, me encanta la diversidad, por lo que en este artículo os presento a personas muy diferentes entre sí pero con una misma pasión: el cicloturismo.

Pero también tienen en común unas inquietudes, unos sueños y una manera de hacer algo diferente a lo habitual.

El disfrute del camino y no tanto de la llegada, la mentalidad del esfuerzo, la sensación de estar y hacer justamente lo que sientes, aportar lo mejor de ti mismo, la vida minimalista, ver que los problemas son relativos, creando una pequeña revolución a cada pedalada

Como dice mi querido amigo Javier Martínez (en el nº 3): la bicicleta es la trovadora de paz del siglo XXI.

Verás a lo que me refiero…

 

1) Tabaré Alonso


Tabaré dejó su trabajo y una vida estable en Uruguay para recorrerse América con su bicicleta.

Actualmente se encuentra en Honduras, con 2 años de viaje a sus espaldas. Quiere llegar a Alaska y después tiene ambicioso proyectos en mente por todo el mundo, todos ellos con su compañera de dos ruedas.

 

1) Lo que me ha enseñado el andar en bicicleta es a darlo todo. Porque no solo es andar en bicicleta, es ponerte al máximo en todos los sentidos. En la observación, el escuchar, el ver, el por ejemplo escuchar el sonido de los carros que tan cerca pasan. Ver y sentir el peligro, empezar a interpretar las señales de las personas…

Yo siempre digo que si me hubiera esforzado tanto en mi vida como me estoy esforzando ahora para cumplir esto, para hacer lo que a mí me gusta, creo que hubiera logrado cualquier cosa.

Ya sea cuando antes tenia esos sueños, esos proyectos de tener mi super título, de tener mi super casa, mi hiper carro, de hacer tantos proyectos y tantos sueños que uno tuvo y siempre fracasados. Siempre abandonar en la mitad o ante cualquier problema, siempre uno desiste.

Como ya tenía otras cosas, nunca me esforzaba al máximo como me estoy esforzando ahora todos los días por cumplir esto de conocer y llegar hasta Alaska. No es tanto el hecho de llegué, sino que es lo que estoy haciendo mientras estoy viajando.

Desiste siempre porque tenemos opciones. Entonces creo que yo no es que ahora no soy fuerte, sino que trato de no ser débil, de no ser cobarde. Porque elegí no tener opciones, de tener solo una opción que es viajar y conocer mi continente.

Creo que una de las cosas es esta que comento, y después esa confianza de decir: ¡yo puedo! Y creo que todos podemos si es que estamos alineados a lo que realmente queremos.

Muchas personas piensan que es un sacrificio, que es algo que se pasa feo, pero no. No hay ningún momento feo, aunque estés 3 días bicicleteando bajo la lluvia, o no pudiste comer el día de hoy y saliste a andar en bicicleta sin desayuno, o te quedaste sin agua, se te rompió la bicicleta y estuviste 3 días caminando como me ha pasado en otros lugares porque la gente no me paraba como en Venezuela.

Para ponerte a prueba es increíble la bicicleta. Si es que estás haciendo lo que realmente quieres. Sino seria un sacrificio horrible estar arriba de la bicicleta tantas horas bajo el sol…

No me cuesta porque hago lo que siento. Ahorita mismo te estoy hablando desde una de las playas de entre las 5 más lindas del mundo. Y no es que estoy locamente feliz aquí, no, estoy normal. Así como lo estoy encima de una piedra comiendo mi arrocito. Es una situación normal.

Así que yo creo que uno aprende sus emociones, a conocerse y a decir: no voy a estar locamente feliz por estar aquí. Fue un momento de feliz, pero lo increíble es lo que tuvo que pasar para llegar hasta aquí.

Y mañana voy a estar en la selva muertos de calor y también voy a estar feliz, y también se me va a salir una sonrisa porque mirá donde estoy, mirá como llegué.

 

2) Yo creo que hay cientos de momentos que te marcan. Me acuerdo cuando estaba en Argentina por el camino inca, y estaba con el casco yo super protegido por el frio y todo, y subiendo una cuesta a 1 por hora. Y veo un niño bajar de la montaña derrapando, así como natural, así como se cae y se levanta.

Lo miro y pienso: yo ando como un muñequito cuidándome de las piedritas que pueden llegar a caer y este niño bajando las montañas sin casco. Agarré y le regalé el casco.

Pero creo que el viaje es para aprender, simplemente para aprender. Y no el hecho de decir quien soy, y a que vengo a este mundo… No, no, de decir: de que yo soy capaz de hacer por algo, por mi mismo.

Lo que yo vaya a hacer mañana me tiene que salir de corazón, y yo se que lo voy a lograr. Al diablo, mañana vamos a estar en la China o en qué carajo de país, y si estamos convencidos de que vamos por el camino que yo quiero estar, vamos a aprender lo que sea y vamos a adaptarnos a lo que sea.

Lo que a mi me gusta de este viaje es: hoy estoy aquí y me adapto para ser parte.

Yo no quiero decir estuve en este país o en este otro, sino yo fui parte de ese lugar: yo soy Honduras, yo soy Costa Rica. Porque comes como ellos, te bañas como ellos y con ellos. Yo creo que esa es la verdadera manera de decir: yo conozco un lugar, cuando eres parte del lugar.

Por eso creo que la experiencia en bicicleta es tan increíble que, si uno encuentra su forma, su estilo de viaje, se transforma en 1.000.

Cuando yo salía de Uruguay quería conocer el Caribe, el salar de Uyuni en Bolivia, pero llega un momento que estas en Perú y conocer lagos, ríos, montañas, acantilados, y dices: bua, que increíble.

Pero los primeros meses fueron un viaje para aquí adentro, para decir: ¿Qué soy capaz de hacer? ¿Hasta donde llego? ¿Qué tanto puedo cambiar?

Y como los primeros meses viajaba con dinero por mis ahorros y si algo no me gusta me voy y me quedo en mi hotel, o me voy a mi carpa y me quedo allí. Hoy, si algo no me gusta trato de cambiar yo, para ser parte de este lugar. A veces tengo miedo de perder mi propia esencia, ¡pero qué tanto estoy cambiando! me siento bien con el diablo y con los propios ángeles.

He estado hablando con personas muy, muy malas y con personas súper, súper humildes y somos iguales. Y todas te marcan.

Y todos los lugares y carreteras son increíbles, lo importante es como vos te sientas en ese lugar. Hay que intentar disfrutar de cada sitio.

El viaje no solo te trasforma, sino que te ayuda a aceptar a los demás y vos ser parte de ese lugar.

 

2) Sara Lago de Peregrina en Ruta

Bióloga gallega que desde bien pequeña ha sentido que no encajaba dentro de los cánones establecidos por la sociedad.

Su sueño era recorrer el mundo siendo nómada y tras mucho tiempo sin encontrar el momento idóneo para hacerlo: decidió emprender viaje en solitario con su bicicleta desde España al continente asiático. Actualmente se encuentra viajando en Irán con un grupo de mujeres.

1) Lo mejor de viajar en bici es la LIBERTAD. Para ir a dónde quieras, pararte dónde quieras, hablar con quién quieras. Sólo depende de ti. Además, el contacto que tienes con los sitios por dónde pasas es mucho más cercano.

Al viajar despacio puedes apreciar muchas más cosas, interactuar más con los locales. En una palabra: zambullirte mucho más en la cultura.

Y para los amantes de la naturaleza no tiene precio, ya que nos pasamos el día al aire libre, un gran porcentaje de veces rodeados de naturaleza.

Por no mencionar la gran satisfacción de superar retos y desplazarte gracias únicamente a tu esfuerzo.

2) ¡Difícil elegir una! Son tantas las bonitas experiencias gracias al viajar de esta manera… Creo que me quedo en primer lugar con las personas y en segundo lugar con la naturaleza.

Gracias a la bici he hecho grandes amistades, tanto con locales (que la mayoría de las veces se desviven por ayudarte y hacerte la ruta mucho más llevadera), como con otros ciclistas con los que he tenido el placer de compartir mi viaje.

Y por otra parte, esta manera de viajar me ha regalado innumerables momentos en sitios naturales impresionantes que difícilmente habría podido disfrutar de otra manera.

3) Javier Martínez

Doctor en Hidrología y Geología y creador de una “Nueva Cultura del Agua y de la Vida”, una pequeña revolución del amor.

Le apasiona crear espacios de calor humano, como la experiencia fluviofeliz descendiendo el Ebro en piragüa u organizando cicloviajes. Considera que estos actos son muy necesarios en estos tiempos de aceleración y deshumanización de la vida.

Ha viajado por todo el mundo sobre dos ruedas antes incluso de que se inventara el término “cicloturismo”.

 

1) Es imposible expresar en 150 palabras lo que siento cuando subo en una bicicleta.

La bici es un artefacto que tiene algo de mágico, una magia que empieza con el  hecho de conseguir el equilibrio sobre dos pequeños puntos de apoyo… y luego desplazarse.

Es una magia que nos atrae ya desde niños. Todos de niños hemos querido aprender a andar en bici, y nos hemos sentido orgullosos cuando lo hemos conseguido. Poseer una bici es una aspiración que todos hemos tenido.

A partir de ahí hay muchas formas de usar y practicar la bici, cada una lleva asociada sus correspondientes emociones: desde el placer de ir al trabajo pedaleando, sintiendo el aire en la cara, hasta viajar por el mundo. Yo soy cicloviajero, ciclista de alforja, además de ciclista urbano.

Viajando en bici siento ante todo mi libertad, y me trasformo en una especie de trovador de paz; siento la luz, los colores y los olores de la naturaleza, me siento desacelerado en un mundo de prisas, siento la vida… y el rescate de lo sencillo.

 

2) He viajado en bici desde que era chaval. Raro ha sido el verano que no he  hecho  en viaje de varios días a golpe de pedal. Al principio a base de tienda de campaña y albergue, luego de hotel y tarjeta visa.

He recorrido casi todos los países de la vieja Europa: Suecia, Dinamarca, Escocia, Austria,…  los Vosgos, los Jura y los Alpes,… y atravesado varias veces Francia, España y Portugal,…

¿Cual ha sido la mejor experiencia ? ¡Siempre la última!… porque los recuerdos y las emociones están aún muy frescos.

Puestos a elegir: el viaje de Estrasburgo a Zaragoza, y el del San Sebastián /Almería/ Motril / Granada / El Veleta,  los dos mano a mano con Lola, mi esposa.

¿Mi último “cicloviaje”? el de este Julio: 1.000 km. por la España interior.

Voy camino de los 77 años y viajar en bici sigue siendo muy pasión, es mi encuentro con la paz, con la armonía y con la libertad.  Si hay pasión, lo que hago yo está al alcance de casi todo el mundo, al menos de mucha gente… No exagero.

 

4) Rubén Carballo de Conócete Viajando

Deportista, aventurero, inconformista, dejó su trabajo como ingeniero para dedicarse a una de las cosas que más le apasionan: los viajes de aventura.

Alta montaña, triatlón, viajes en bicicleta, deportes extremos… ¡Pocas cosas se le resisten!

Además, ayuda a otras personas a conocerse y superarse, salir de la zona de confort y conseguir sus sueños mediante estos viajes deportivos por todo el mundo.

1) He de decir que soy un apasionado de los viajes de aventura y de los viajes deportivos en general. Pero estos últimos años no puedo pasar sin realizar al menos uno de ellos en bicicleta, porque me aporta una serie de ventajas, que los demás viajes no tienen.

En resumidas cuentas, viajar en bicicleta me aporta libertad, actividad física, diversión y desarrollo de ciertas habilidades que me sirven para mi vida diaria.

Digamos que un viaje en bicicleta precisa de cierta predisposición a lo imprevisible, a lo inesperado y a una incertidumbre asociada a la experiencia.

También requiere de la capacidad de vencer ciertos miedos o bloqueos mentales que se nos presentan cuando hacemos cosas nuevas por primera vez.

Por todo ello es una vivencia única que me ayuda a asimilar este tipo de situaciones con más facilidad en otras parcelas de mi vida.

2) En cuanto a experiencias relacionadas con viajar en bicicleta, podría decir que todas han sido inolvidables, porque todas me han aportado muchísimo. Tanto en competición como rutas y viajes en bicicleta por cuenta propia.

Por destacar alguna de ellas, me quedaría con la experiencia vivida hace 2 años en el Pirineos francés. 5 días en bicicleta de carretera ascendiendo algunos de los puertos más míticos del tour de Francia como son “el Tourmalet, Hautacam o Luz Ardiden”.

La superación deportiva, la satisfacción personal que alcanzas consiguiendo estos retos no puede explicarse con palabras. Pero al final, esto no es lo único importante de este tipo de viaje, sino que destacaría otras 3 cosas primordiales:

1) Los grandes momentos que compartes con tus compañeros. Cómo se crea un vínculo más profundo con estas personas que maximiza la experiencia y los aprendizajes.

2) Conocerte mejor a ti mismo, aprender a escucharte y a comprenderte.

3) Paisajes que te dejan boquiabierto, panorámicas que se te quedan grabadas en la retina y unas ganas inmensas de no querer volver y seguir disfrutando de esos lugares continuamente.

Por todo ello, te recomiendo que por lo menos, hagas un viaje de este tipo, al menos una vez en la vida. Aunque estoy seguro, que una vez lo pruebes, no será el único.

 

5) Christian Morillas de Productividad al Máximo

Ingeniero de profesión, emprendedor de vocación. Tras varios años trabajando en grandes empresas de ingeniería en Alemania, ha dado el salto al mundo del emprendimiento online.

Ahora ayuda a personas que quieren emprender su propio proyecto cuyos trabajos fijos les dejan poco tiempo.

En Productividad Al Máximo encontrarás recursos sobre productividad personal, hábitos saludables y emprendimiento. Si quieres dar los primeros pasos, accede a su guía gratuita y empieza a ser el jefe de tu tiempo

 

1) Viajar es una de mis grandes pasiones. Todas las formas son bienvenidas: sólo, en pareja o familia, en grupo de amigos.

Desde hace varios años vivo en el sur de Alemania, cerca de la Selva Negra, donde la naturaleza prima por esa zona. Es aquí, donde después de varias rutas de ciclismo, encontré mi pasión por los viajes en bicicleta.

La bicicleta te da gran libertad de movimiento para descubrir nuevas zonas. Pequeños rincones escondidos con gran encanto, e incluso conoces a personas por el camino que comparten tu ruta.

Para mí lo mejor de todo es poder juntar mi pasión por los viajes con el ciclismo. Además, en este tipo de viajes, tu creatividad y aprendizaje se incrementan. Por ejemplo, aprendes a cargar con menos cosas, ya que cada gramo de más cuenta en la bicicleta. O a salir de situaciones complicadas, como cambios de ruta inesperados, manejo de posibles averías, etc.

 

2) Mi mejor experiencia sin duda fue un viaje con un gran amigo en Octubre de 2017: la Transalpina.

Consistía en comenzar la aventura desde Oberstdorf (Alemania) hasta Lago Di Garda (Italia), pasando por Austria y Suiza. Tramos de todo tipo: desde asfalto normal, hasta tramos rocosos intransitables que había que ir empujando la bicicleta. Un total de 6 días, 400km, 10.000 metros de desnivel y unas 40 horas pedaleando.

Fue una fecha crítica, ya que el clima en los Alpes en otoño no es el más idóneo para este tipo de aventuras, que te hace cargar con más ropa de abrigo. Pese a todo, fue una experiencia mágica.

Esas montañas son brutales, y los paisajes que te muestran indescriptibles. Naturaleza plena. Lo mejor fue ver cómo las personas con las que nos cruzábamos nos animaban, ya que consideraban una locura semejante ruta en esa época y con equipaje.

Sin duda un viaje a repetir.

.

6) Yury Lancheros de Exploradoras en pedales

Estas dos cicloviajeras colombianas están realizando su sueño de recorrer Sudamérica en bicicleta.

Creen en el cambio social a través de pequeñas acciones, es por lo que su proyecto tiene unos objetivos muy claros como son:  empoderar al género femenino, fomentar el uso de la bicicleta entre los más jóvenes e impulsar a las personas a cumplir sus sueños. 

1) Algunas de las motivaciones para realizar un viaje en bicicleta, es porque sencillamente tiene magia, te acerca a las personas, te enfrenta a las realidades de los pueblos, te reta física y mentalmente. Cada momento compartido, lugar visitado, se vive con otra perspectiva.

Cada día en un viaje en bicicleta es una sorpresa, no sabes con exactitud que te traerá la ruta. Situaciones como las siguientes son a las que te enfrentas al realizar un viaje de larga distancia en bicicleta sin una fecha límite.

En la ruta pasan cosas maravillosas, conoces personas enviadas por los ángeles que nos tienden una mano para continuar el viaje. Estas personas y situaciones llegan cuando menos las esperamos, muchas veces cuando más las necesitamos, son regalos que llenan de alegría y reconfortan para continuar el camino.

La bici te enfrenta a conocer las realidades en las que viven las personas en diferentes regiones, te sencibiliza de las problematicas, te permite valorar lo que has tenido.

Me encanta viajar en bicicleta por situaciones en las que se llega a casas de campo, pueblos chicos o ciudades, donde nunca te han visto, no saben nada de ti y te acogen como un miembro de la familia, que aún cuando te vas siguen estando pendiente de como va el recorrido, esos lazos de amistad que perduran para siempre.

También están aquellos tramos que se te presentan como retos, una ruta de alto nivel de dificultad que reta tu capacidad física pero sobretodo mental. Saber que en algunos momentos sientes que tu cuerpo no da más, en el que tus piernas se sienten agotadas.

Pero, de un momento para otro te sientes de nuevo con energía para continuar aquella cima o ruta complicada, sentir esa satisfacción que viene acompañada de emociones, que te dicen genial superé un nuevo reto.

En ese momento en el que pese a lo fuerte del recorrido la culminas, te sientes vivo. Eso para mi es algo que me motiva a viajar en bicicleta, SENTIRME VIVA.

La bici me ha permitido estar haciendo realidad mi sueño de conocer Sudamérica.

2) Después de pedalear desde Boyacá-Colombia, pasando por los departamentos de Cundinamarca, Tolima, Huila, Caquetá, superando frío, lluvia, calor, montañas, falsos planos, conocer Caño Cristales, que años atrás consideraba imposible, hice amigos de diferentes lugares con los que en pocos días se construyeron lazos de amistad, cada momento compartido, risas, comidas, historias y muchas despedidas, con un ojalá el camino nos vuelvamos a cruzar.

Desde La Macarena emprendí camino rumbo a Vista Hermosa, por 2 días me acompaño Eric, un mochilero aventurero, arriesgado que quiso tener la experiencia de viajar en bici, el pidio prestada una bicicleta, con él pasamos por Caño Barro, Caño Siete Machos y Caño Canoas. Tienen las plantas Macareñas, se tornan los mismos colores que Caño Cristales, no puedo decir cuál es más bonito, cada uno tiene su encanto.

Tuve que enfrentar uno de los miedos que tenía cuando planeaba mi viaje, viajar sola, y vaya ruta la que me tocó, la “carretera” es de terreno destapado, con varios niveles de dificultad, hay tramos de 200 – 300 metros que parece un río, toca pasar con la incertidumbre de no saber en qué momento se pueda enterrar la bici en un hueco, en uno de estos me caí y me costó trabajo levantarme, mi pierna derecha quedó enterrada y por el peso de la bici encima se me dificultaba poderla sacar, hay tramos en los que la rueda cada 30 metros estaba envuelta de barro, tocaba bajarme y quitarlo con la mano.

Recuerdo un tramo de ascenso de unos 200 metros, calculo demoré una media hora poderlo superar, me bajé de la bici a empujar, era imposible pedalear, el barro se pegaba en mis tenis, me resbalaba, la rueda cada 5 metros estaba llena de barro, no había un espacio sin barro en este tramo, no podía alzar la bici, era complicado por el peso.

En ese momento probé mis capacidades y mi fortaleza mental, la ruta no iba a poder conmigo, me rete, si podía superar esta ruta, me iba a enfrentar y superar cualquier ruta en mi viaje.

Esta ruta es muy sola, el carro de línea pasa una vez a la semana, motos rara vez, las casas están bastante retiradas entre sí, esta fue una zona que años atrás controlaba la guerrilla, se cultivó coca.

La gente es súper amable, por cada lugar que pasaba se sorprendían de ver a una mujer sola pedaleando por este territorio, me recibían muy bien, me daban comida por montón y contaban cada historia de los días de guerra, entre ruta dura y personas amables, me demoré 6 días en llegar a Vista Hermosa.

Aquí aprendí que el arma más poderosa de las personas de la zona es una gran sonrisa, pase tómese algo y no se le olvide el camino.

 

7) Juan y Santi de Empujando límites

Este gran equipo está formado por dos miembros de una familia argentina: Juan (padre) y Santi (hijo).

Que Santi tenga TGD-Autismo no es ningún impedimento para ellos, que llevan infinidad de kilómetros realizados con su tandem.

¡Y los que les quedan!

Ya que se están preparando para  conseguir retos muy ambiciosos como son cruzar los Andes, realizar el Camino de Santiago o cruzar Europa.

 

1) A mis 22 años mi grupo de amigos (eramos como 10), casi todos rugbiers y yo golfista, propusieron ir de vacaciones en bicicleta.

Yo con un poco de miedo porque todos estaban muy bien entrenados y yo no. El viaje me voló la cabeza, la naturaleza, la carpa, el fogón… me encantó.

Fuimos a Torres del Paine (Chile), Calafate y El Chaltén. Parte en bici, a dedo, en fletes… Ese viaje me marcó de por vida.

Al año siguiente quise repetir pero ninguno me acompañó. Entonces agarre a un amigo de la facu y a otro amigo suyo y nos fuimos a hacer los Siete Lagos.

Después la vida hizo que me olvide de ese tipo de vacaciones. Me iba a quedar con las ganas.

Tuve 2 hijos Anita y Santi, a los dos les enseñe todo por supuesto, siempre de manera medio kamikaze, y entre ellas una de las cosas mas importantes… andar en bicicleta.

Con Santi la cosa no fue tan fácil, de chico lo diagnosticaron con retraso madurativo, hipotonía y mas tarde TGD-Autismo. Le compre un triciclo y ahí nunca mas dejo de pedalear.

Todos los sabados y domingos una 20 cuadras al kiosko, en las vacaciones todos los días. Así también con un Karting, bici con rueditas, bicis más grandes con rueditas, hasta que las rueditas por el peso no daban más.

Entonces a sus 7 años empece a correr al lado de él con una manija y le decía… vamos Santi que si te largas solo a tus 15 años vamos a ir a cruzar la Cordillera de los Andes. Eso se lo repetía cada vez… ¿o me lo decía a mi?

Se largo solo y anduvimos algunos años con el único inconveniente que nunca le intereso frenar. Ahí surgió la idea del tandem.

Durante dos veranos alquilamos tandem playero en Miramar (muy pesado e incómodo) hasta que pudimos comprar nuestro tandem (mas cómodo pero pesado también).

Santi ama andar en bici es donde somos realmente felices.

Y es tan fuerte éste camino y que hasta Anita se lo volvió propio, tanto que se tatuó el tandem en su brazo.

Disfrutamos en compartir nuestras aventuras en @empujandolimites en facebook e instagram, los invitamos a seguirnos.

Hoy Santi ya tiene 15 años, es el momento de hacer el cruce de Los Andes, estamos entrenando para hacerlo en diciembre por San Martín de Los Andes, por el Paso Hua Hum y llegar hasta el Pacífico. Un sueño, que vamos a hacer realidad.

¿Y después? Y después seguir viajando en bici, el Camino a Santiago, cruzar Europa, correr el Fondo de BsAs (100km) y cuanto viaje se nos ocurra. Si esto logramos a sus 15 años imagínense a sus 20.

Pero estos son sueños, mientras tanto disfrutamos del hoy, en BsAs yendo al río en bici, ver los barcos, unirnos en alguna bicicleteada, conocer otros cicloviajeros y sus experiencias. La vida nos esta llevando por éste camino que es puro disfrute.

2) Cuando salimos en bici hay todo un ritual de preparación. Empieza la noche anterior o varias anteriores cuando rezamos, Santi pide por “bibi” bicicleta en su idioma.

Cuando llega el día, en general sábado y domingo, la preparación lleva su tiempo, mucho depende del clima. Primero nos vestimos siempre de negro como los All Blacks, somos un equipo y eso se tiene que notar.

Tenemos que prepararnos para el frío, calor, anteojos de día y de noche, preparar el agua, verificar las luces, camara repuesto y herramientas, inflador, tener dinero en la billetera… elongar y recién ahí salimos a la aventura. A veces el camino lo indica Santi a veces yo dependiendo de muchos factores.

La salida incluye el río, caramelos y 7up, Mc Donalds o una bondiolita frente al aeroparque de BsAs cuando vamos a ver los aviones.

No es solo salir a pedalear, es realmente todo una aventura.

Pero en el momento de pedalear le metemos ritmo, todo un entrenamiento, tenemos desafíos importantes por delante. Sobre todo para mí que el 1 de agosto cumplo 46 años y tengo que estar a la altura de Santi que esta en su plenitud (15 años).

En el recorrido la gente nos saluda, en Buenos Aires tener un tandem es como un OVNI, a veces nos filman de los autos o sacan fotos.

Lo más lindo del pedaleo es justamente cuando por el pasar del tiempo nos olvidamos que lo estamos haciendo y Santi empieza a hacerme mimos en la espalda, a cantar la escala musical o simplemente a matarse de risa, ese es el climax del día, cuando te das cuenta que todo…esta bien.

 

8) Ely Santana de Rodada 2.0

Ely es una ciclista urbana y periodista que escribe en su blog con el objetivo de motivar a más personas a que usen la bicicleta por la ciudad.

Cree que es una herramienta que comunica, conecta, transforma, integra, entretiene, diversifica, ejercita y ahorra.

 

1) Viajo en bicicleta porque me da una sensación de autonomía y paz.

La utilizo principalmente como medio de transporte, básicamente para trasladarme de ida y vuelta al trabajo en bici; y los fines de semana de manera recreativa para pedalear a zonas aledañas a la ciudad, como reservas ecológicas o para ir al cine.

Además del Paseo Dominical Muévete en Bici o el Ciclotón, ambas iniciativas de política pública para impulsar y promover el uso de la bicicleta en la CDMX.

No tengo automóvil y no está en mis planes adquirir uno, por ende me valgo de la bicicleta y del transporte público para realizar mis traslados diarios.

Esto también ha aportado a mi economía, a mi salud, y a mi vida social, puesto que a través de ella me he vinculado a distintas personas que también involucran en su estilo de vida el uso diario de una bici.

Pues en mi ciudad hay distintos grupos de ciclismo urbano que generan actividades y comunidad en torno a ella.

2) ¿Mi mejor experiencia en bici? ¡Es muy difícil! Porque cuando me he ido de viaje, tanto de trabajo como de placer, siempre busco la forma de subirme a una, porque conocer un destino desde la comodidad del pedaleo te da más perspectivas de su cultura que no se perciben mediante otro medio de transporte, además de que me ayuda a optimizar tiempo.

Te podría decir que algunos viajes que más laten en mi corazón son unas vacaciones en Chicago donde conocí a Pat, un guía de tours en bici súper lindo; y un paseo en bici por la costa de Santa Mónica, en Los Ángeles.

Y mis penúltimas vacaciones, en las que recorrí en bici Isla Mujeres y conocí el Templo de la Diosa Maya Ixchel, además de recorrer también en bici la isla de Holbox.

Yo retomé andar en bici en mi vida adulta porque viví algunos meses en Montreal, pedalear ahí entre su flora y fauna es algo mágico.

 

9) Daniel, Franco y Maxo de The Bikings Project

Este grupo de argentinos se encuentran en la actualidad cruzando Australia en bicicleta. 

Viajan con sus instrumentos musicales para tocar allá donde llegan. 

1) Entiendo que viajar de otras maneras puede ser muy interesante y hasta aventurero, pero encuentro el viajar en bicicleta una actividad diferente a todo lo que he hecho en mi vida.

Aprendí a ser paciente y cambiar mi concepción del tiempo. No voy a un lugar en concreto pretendiendo llegar lo antes posible, simplemente voy hacia una dirección que elijo y todo lo que se me cruza en el camino es igual de estimulante que el punto adonde me dirijo.

Me sorprende la simpleza del mundo y la complejidad de la naturaleza. Veo cada piedra del camino y me enfrento con adversidades que las disfruto como tales.

Elijo la bicicleta porque, además de ser un medio de transporte barato y tener una mecánica simple, es una actividad muy sencilla y que podemos hacer personas de cualquier edad, sexo, tamaño, peso o lo que te imagines.

Puedo llevar todo lo que quiero y hacerlo rodar por la ruta de la vida. Termino con que lo más hermoso que me da la bicicleta es la vulnerabilidad de estar en contacto con el exterior y eso me acerca a encuentros con personas demasiado maravillosos.

Pase de estar adentro de la casa a estar completamente expuesto al clima, al sol, a la lluvia y al viento. Es un medio de transporte que nos remite a nuestras necesidades más básicas y nos vuelve más primitivos, es decir, menos complicados.

 

2) Es interesante que mis mejores experiencias en la bicicleta suelen ser sin pedalear, aunque también lo disfruto mucho.

Siempre viajo con la música y es una forma de expresión que necesito conmigo. Luego de unas horas pedaleando en el sur de Australia decidí frenar en un bus mágico que apareció en la ruta.

Armé la carpa y con el agua caliente que siempre tengo a mano me tomé unos mates (bebida que abunda y es muy tradicional en Argentina).

Apareció él dueño de una granja a preguntar quien era yo, por lo que pedí pasar la noche al lado del bus. No tuvo problema pero tampoco fue tan amable. Conversamos un rato y se fue. Entrada la noche comencé a cocinar. Las estrellas y la luna daban una luz impresionante, una noche hermosa.

Unos minutos después el hombre volvió. Se sentó a mi lado y yo comencé a tocar una canción con la guitarra. Hace más de 20 años que este hombre no escuchaba música en vivo y comenzó a llorar.

Lloraba y cantaba sin parar, envuelto de una enorme emoción. Fue una noche única en la cual la música demostró, una vez más, ser un lenguaje universal.

 

10) Nora y Montse de NorthCat

Esta pareja de catalanas decidió dejar sus vidas rutinarias para lanzarse a recorrer Europa en bicicleta.

Tras meses de pedaleo han unido Girona y Cabo Norte, el punto más septentrional de Europa al norte de Noruega.

Todo un sueño cumplido para estas dos aventureras. ¡Y seguro que no será el último sobre dos ruedas!

 

1) El origen del motivo se encuentra dentro de nosotras, somos chicas inquietas, nos encanta el deporte y lo definimos entre otras cosas como una medicina que te libera.

Nos hace muy feliz estar con la naturaleza y darle a ella parte de nuestra gratitud conservando todo lo que vemos y si lo hacemos de forma sostenible es aun mas perfecto!

Ves paisajes indescriptibles, pasas por rutas donde no pueden pasar vehículos, te paras, conectas mas con el entorno, respiras y agradeces una vez mas haber escogido este camino.

En todo camino, también hay dificultades. Dejas atrás todas las comodidades, todos los lujos que que durante un día a día cualquiera no lo son. Benditas duchas y benditas camas.

Los aprendizajes son indescriptibles, aprendes a confiar en los demás pero sobretodo en ti mismo, en la fuerza que cada mañana te desplaza a otro nuevo lugar, a otra nueva aventura. Eso conlleva también estrechar lazos con tus compañeros de viajes, y alma y cuerpo de uno mismo.

2) Para nosotras sin duda, lo más precioso de este viaje es poderlo compartir una con la otra. Antes de empezar la ruta algunas personas te transmiten el miedo propio y te comentan que “viajar en pareja es un reto, puede ser que se acabe, etc.”

Para nosotras no ha sido así, ha sido una oportunidad para conectarnos aún más y crecer individualmente y lo que comporta que la relación crezca como no lo haría de otra manera.

Para nosotras el cicloturismo no es una competición, es un estilo de vida que te permite desplazarte allí donde creas que puedes ser feliz. No requiere de condición previa, tan solo necesitas una bicicleta y ganas de avanzar.

Acostumbramos a dar las gracias cada día, después de la jornada, por todas las cosas bonitas que vimos, que aprendimos y los espectaculos que nos regala la naturaleza.

Nuestro proyecto salía de Girona en dirección Cabo Norte, y justo ahora nos encontramos en un maravilloso regalo de la naturaleza, las Islas Lofoten. Cuesta reconocer un solo momento precioso, pero si hay alguno sin duda sería la fuerza que nos damos la una a la otra, el balance que nos aportamos cuando más lo necesitas y las ganas locas de que esta sea una aventura que solo haya hecho que empezar.

Durante el viaje hemos conocido a muchas personas y os aseguramos que no se necesita mucho, no hablamos de bienes materiales, ni de edad, ni de condición física, solamente y únicamente necesitas pasión por el movimiento.

También comentar que la frase de “la vida es como ir en bicicleta en la que siempre tienes que estar en movimiento para avanzar” no se ajustaría a nuestra filosofia, a veces, cuando haces una ruta larga necesitas parar, necesitas valorar, necesitas limpiar esa cadena que permite día a día hacerte llegar más lejos sin que se rompa.

O simplemente necesitas parar dos días para sentir el vacío que implica el no movimiento.

El cicloturismo es la oportunidad perfecta para ajustarse y reconectarse con uno mismo, a veces es necesario parar para saber donde quieres ir, cual es la mejor ruta o simplemente gozar como lo hicimos nosotras viendo preciosos atardeceres, delfines nadando en un fiordo o para simplemente sentirnos cada vez más cerca una de la otra.

 

11) Albert Sans de Vidaje

Albert viaja desde el 2011 por el mundo con su fiel compañera de dos ruedas y su guitarra.

Se considera nómada, viaja con toda su casa a cuestas. Y millonario en tiempo, ya que si los pasos son humildes, llegas a experiencias y lugares de lujo.

Actualmente se encuentra en Brasil realizando un vídeo-documental de los aprendizajes y experiencias de su viaje.

 

1) Viajando en bicicleta, además de hacerme sentir en plena aventura con un gusanillo en el estómago de niño explorador, siento que es mi casa.

Una bicicleta te permite cargar más que una mochila, a parte de todo lo típico, yo llevo mi guitarra, un dron, un equipo de video, computadora, micrófono, maquina de cortar pelo, etc…

Siempre cuento que la bicicleta me equilibra y transforma en muchos sentidos. Soy un sedentario que hace ejercicio a diario, un bohemio nocturno que despierta con el sol, un tímido que habla constantemente con desconocidos, un desordenado que ordena todo lo que tiene en la vida en las alforjas cada día, un miedoso que vive en plena aventura.

Sin duda la bicicleta es el medio, te obliga a ser minimalista, que creo que es un gran valor que me acompañará de por vida. Te permite vivir cada km de un país, ver los detalles, detenerte ante una sonrisa… no se te pasa casi nada.

2) Son muchísimas, incontables… de rutas, la Carretera Austral fue especial por que además de espectacular, compartes con otros cicloviajeros loquitos, luego están también los desiertos y paisajes de otros planetas que en bici los vives muy de cerca, cada metro, cada olor…

También fue especial cuando conseguir meterme con la bici en un velero para cruzar el Atlántico en barcostop, cumplí un viejo sueño de niño.

Pero una sensación mágica fue cuando un día por la tarde, al mes y medio de empezar mi vídaje nómada, me di cuenta que de que ya no me preocupaba donde iba a parar o como iba a conseguir lugarcito para mi tienda de campaña.

Sabía que todo iba a salir bien, confiaba en el viaje, en el mundo, en la gente y en mi. Eso fue un salto cuántico para alguien que empezó con miedo e intentaba calcularlo todo.

 

12) David Valero

Zaragozano apasionada de la BTT, los viajes en bicicleta, la montaña y el deporte al aire libre en general.

Hace tan solo unos días a vuelto de realizar un ciclo-viaje con su padre y un compañero de los Alpes. 

 

1) Lo que más me gusta de viajar en bicicleta es la mezcla perfecta del deporte y la naturaleza. En mi caso concreto, ruteo y viajo en una BTT, por lo que el entorno que siempre me acompaña es espectacular, rodeado de naturaleza y mucha montaña.

Es una manera de mantenerte en forma, disfrutando de cada pedalada mientras viajas, y puedes hacerlo tanto solo como en compañía. Aunque para mi gusto, siempre prefiero una buena compañía a mi lado.

Recomiendo probar este deporte encarecidamente, solo necesitas una bicicleta básica y muchas ganas de hacer km y de viajar. No hace falta que seas un deportista de elite, la cuestión es empezar, y comenzar a hacer rutas cada vez un poco más largas.

A lo que te des cuenta, ya estarás preparado para hacerte tu solo un viaje en bici por cualquier parte del mundo. ¡Ánimo!

 

2) He llegado a este deporte gracias a mi padre. Lleva más de 30 años practicando este deporte. Él fue quien me animo a salir más allá de mis minirutas en bici por la ciudad desde mi casa al trabajo. No tardó en que me entrara el gusanillo de ir mas allá, y desde entonces, no he parado de planear viajes en bicicleta.

En menos de dos semanas, un amigo, mi padre y yo, nos vamos a recorrer los Alpes Suizos con nuestras bicicletas de montaña. ¡Toma ya!

Cuento los segundos que quedan para vivir esta experiencia, y mientras tanto, ya estoy planeando algún que otro viaje para cuando vuelva. Aún me considero todo un novato, me queda muchísimo por aprender, pero puedo estar agradecido de tener a un padre y amigos que llevan muchos más años que yo en este deporte, y son como enciclopedias andantes. Ya sabéis, quien no tiene un amigo o conocido un poco friki del mundo de las bicicletas.

La verdad que no tengo objetivos personales en cuanto a este deporte se refiere, el poder disfrutar de la bicicleta junto a mi padre y amigos en cada ruta, el conocer a gente maravillosa gracias a este deporte (como la autora de este blog: D), y poder seguir viajando y recorriendo montañas, es todo lo que necesito.

Y quizás, en un futuro aún lejano, no descarto en realizar alguna competición como la Titan Desert. Pero para eso, aún faltan muchas horas de entreno y muchos puertos que subir.

 

13) Mari y Flor de Dos sobre ruedas

Lo que empezó siendo un viaje de pocas semanas, se ha convertido en un viaje de 2 años por Argentina y Chile. Es decir: una manera de vivir.

Según ellas, esta manera de viajar les ayuda a eliminar toda inercia, estructura preconcebida, aprender a elegir paso a paso, vivir momento a momento. 

Además, la bicicleta marca el ritmo perfecto para encontrarse con los espacios, las personas y su interior.

 

1) Sentimos liberación, siempre que paramos a trabajar unos meses, lo primero que sentimos al salir es que estamos mas livianas de alma.

Una vez que entramos en la dinámica de estar en la ruta empezamos a encontrarnos con los aprendizajes gigantes que nos ofrece esta forma de viajar. Y nos encanta!

2) “Mejores experiencias” concretas son casi todas, porque forman parte de algo mas grande que nos aportó y aporta el viaje hasta ahora. Y eso es ser testigas una y otra vez de la sincronicidad, del orden perfecto que hay en todo.

De como todo se resuelve fluidamente cuando soltamos el control y las expectativas, y como todo lo que pasa es parte de algo que a veces ni imaginamos.

 

14) Marina, Alejandra y Carolina de Serendipia sobre ruedas

Estas 3 mujeres están en la actualidad pedaleando durante más de un año por diversos países de Sudamérica.

Con uno objetivo muy claro: dejar impregnada su rueda a cada lugar que vayan. 

Una huella de empoderamiento de derechos de las mujeres en Sudamérica, de fortaleza y de reivindicación. Una huella de haber cumplido un sueño. 

1) Hace un año decidimos junto a Alejandra y Carolina dejar de lado nuestras vidas “perfectamente estructuradas y organizadas” para combinar tres de nuestras pasiones: el ciclismo, viaje y activismo; el resultado: serendipiasobreruedas.

Salimos de Quito (Ecuador) el 18 de marzo de 2018 y a día de hoy, 29 de julio nos encontramos en Puno (Perú) a punto de cruzar frontera rumbo a Bolivia.

La pregunta que nos hacen a diario: ¿y no se cansan viajando en bicicleta? Claro que sí, y también descansamos.

Pero sin ella, todo lo que os vamos a contar, hubiera sido totalmente diferente. Con la bicicleta, disfrutas de cada paisaje al ritmo del pedal, de los cambios de olores, de colores, de la fauna y de la flora.

Sientes tu cuerpo y aprendes a escucharlo, y aún más, la conexión entre tu cuerpo y mente, en la que trabajas constantemente.

Con la bicicleta, te levantas dónde quieras y te acuestas en donde tú elijas.

Lo mejor: las acampadas acompañadas de un cielo inundado de estrellas junto a un fuego para calmar el frío de la sierra. Llegas a zonas que no conocerías de otro modo. Interactúas y conoces personas, realidades y proyectos de los que no se hablan en los medios.

A través de cada conversación generada, rompemos con los estereotipos y limitaciones al ser dos mujeres viajando en bicicleta, y animando a muchas más a que lo hagan!

Cada día es un aprendizaje nuevo, con respecto a ti misma, en relación a las realidades que te rodean. Aprendes a ser más autosuficiente que nunca. A vivir con lo que tienes y a disfrutarlo como una enana.

En definitiva, la bicicleta es nuestro medio de transporte, nuestra herramienta de cambio social, no contaminamos; y son las dos ruedas que cada día nos brindan un sentimiento infinito de felicidad, libertad, autonomía e independencia.

2) Nuestra mejor experiencia ha sido viajar en bicicleta durante casi 5 meses recorriendo, aproximadamente, 4800 kilómetros. Para nosotras, nuestras bicis (Shinchiwarmi y Chuquirahua) son nuestras compañeras de viaje.

Cada ruta tiene su encanto y su anécdota por contar. En cada lugar hemos conocido a personas maravillosas, que nos llenan de aprendizajes y de motivación, sin embargo, una de las rutas que recordamos con más cariño y orgullo es la vuelta al Parque Nacional Huascarán, la segunda Coordillera más alta del mundo.

Nunca estuvo en nuestros planes en un principio, pero al viajar, los planes se construyen y se desconstruyen casi a diario.

En Leymebamba (ciudad norte en Perú) conocimos a una pareja de cicloviajerxs, Daniel y Chie. Daniel empezó su viaje hace 2 años en Estados Unidos y su pareja Chie, se unió en Colombia.

Cuando conoces a otras personas cicloviajeras sientes una alegría inexplicable, es como encontrar a otras personas locas, arriesgadas y que ven a la vida de manera diferente.

Y así fue, les conocimos y compartimos experiencias y anécdotas de ruta. Al despedimos, pensamos encontrarnos en la ruta ya que íbamos al mismo lugar, sin embargo, por cuestión de tiempo, no volvimos a encontrarnos.

Después de algunas semanas de pedaleo nos volvimos a ver en Caraz (ciudad norte Sierra Peruana). Nos contaron que querían emprender un viaje por el Parque Huascarán en medio de la montaña. Fue contarnos y decidimos unirnos a su viaje.

Eran más de 200 km atravesando nevados a más de 3500 msnm y llegaríamos hasta los 4900 msnm. Los paisajes impresionantes a la vez que imponentes hicieron que la cicleada fuera magnífica.

Hubo unas cuántas veces que el cansancio mental salió a flote, sin embargo, lo combatimos dedicándonos tiempo a escucharnos.

De Daniel y Chie aprendimos muchísimo. Desde aprovechar de manera más intensa cada momento del viaje, a nunca dejar que factores externos (la altura) te detenga. Juntxs disfrutamos al máximo de esta súper y dura ruta.

 

15) Henry Cuevas

Henry se puede definir de muchas maneras: nutricionista, viajero, vegetariano, motivador las 24 horas del día, estudiante de medicina, soñador empedernido…

De esas personas que no solamente cree en un mundo mejor, sino que lo crea.

Es un apasionado de los deportes en general, del triatlón, el running y el ciclismo en participar.

Entrena casi a diario con su compañera de aventuras y ha viajado con ella por diversas rutas tanto en España como en Ecuador.

1) Siento que la vida fluye, simple y bonita. Viajar en bici es una experiencia que cada ser humano debería hacer al menos una vez en su vida.

Pedalear días enteros, olvidarte de todo, simplemente pedalear, conocer lugares, personas, vidas, experiencias… es muy, muy grato.

Pedalear horas, días enteros me hace sentir feliz. Eso es todo, me completa, me hace sentir lleno.

2) Sin duda: el Camino de Santiago del Norte (España). Una ruta inolvidable, única. La volvería a pedalear ahora mismo. Es una combinación perfecta para los que les gusta la naturaleza pura y el deporte.

Naturaleza a reflote, todo verde con mezcla de playas espectaculares y llanos largos en combinación con puertos que te recuerdan que tienes piernas! jaja

 

16) Ezequiel Gignone de Pedaleando por el mundo

 

Además de cicloviajero, Ezequiel es fotógrafo, escritor y aventurero.

 Recorre kilómetros en su bicicleta junto con su fiel compañero de 4 patas Mancha. Al que adoptó de la calle, le dio confort y seguridad y ahora recorren caminos juntos para darle la felicidad que necesita.

 

1) Las sensaciones se potencian al mil por mil durante un viaje en bicicleta. Saber que llegaste a un lugar o superaste toda dificultad para lograr tu meta es lo que me llena y me hace seguir y seguir pedaleando en esta aventura por Sudamérica.

Cada vez que llego a una casa en algún pueblo o ciudad la gente te abre las puertas de su vida porque se imaginan el esfuerzo que uno está realizando, además de que quieren saber todo de vos, de donde viene y a donde va… Sin duda para mi es una excelente forma de conocer a la gente de un país.

Soy una persona que me gusta superarme día a día y vencer cada reto. Al final de cada día quedo con un gran placer por los kilómetros y amigos que voy haciendo.

2) Lo que más recuerdo de todo el viaje fue cuando di la primer pedaleada. Marcó un antes y un después en mi vida.

Lo había dejado todo, vendí la mayoría de mis cosas, regalé muchas de ellas y tire a la basura cosas que venía acumulando innecesariamente en mi corta vida.

Cumplí 24 años mientras recorría Ecuador y la pasé con nuevos amigos.

Día a día vivo nuevas experiencias, cosas que solo imaginaba en mi cabeza o lo que escuchaba de algunos amigos y mi padre también viajero. Hoy lo vivo todo gracias a la decisión que tome de viajar en bicicleta.

17) Maritza y Javi de Pedaleando un cuento

Después de realizar juntas un viaje por el Carretera Austral en bicicleta, estas dos profesoras de pedagogía Waldorf, se lanzan ha realizar un reto mucho mayor: recorrer Latinoamerica. 

A lo largo de su viaje realizan cuentacuentos y talleres de creación literaria para niños y niñas.

De esta manera aprenden mutuamente sobre su cultura y su tierra mediante la fantasía infantil y la riqueza literario de estos niños.

 

1) El cicloviaje permite relacionarnos desde una mutua cercanía con las personas, el viajar en bicicleta genera en las personas una empatía hacia nosotras, despertando una curiosidad que abre el diálogo entre personas vs local- turista.

El ritmo de la bicicleta se asimila al de la digestión emocional, cuando estamos viajando conocemos muchas realidades distintas a las nuestras, movilizando muchos pensamientos y sentimientos que nos van transformando.

Mientras pedaleamos vamos a la velocidad perfecta en la que vamos procesando nuestras vivencias, desnudas en la naturaleza, sin ventanas ni puertas, construyéndonos junto al paisaje…

En términos físicos, sorprende que andar en bicicleta pueda prolongarse por 6 horas o más durante el día sin llegar a fatigarnos, además de ir regenerando y fortaleciendo nuestras células.

El ejercicio físico constante, no solo nos mantiene saludables a nivel corporal, sino también mental, ya que despierta nuestra creatividad, nos obliga a estar presentes al observar un árbol, ver una vaca pastando; a sorprendernos con la complejidad oculta en la naturaleza.

2)  Dada la singularidad de nuestro viaje en bicicleta, hay variadas y diversas experiencias que nos marcaron y lo siguen haciendo. En nuestra primera experiencia en bicicleta constatamos la bondad y solidaridad de las personas. Esto nos motivó para volver a hacerlo de una manera diferente.

En ese primer viaje decidimos ir contando cuentos en las plazas de los pueblos que visitábamos, esto lo hicimos para retribuir lo que los lugares nos entregaban.

En ese primer viaje nos dimos cuenta que realizar un intercambio nos permitía vincularnos con las personas y los contextos, más allá de ser turistas.

Este primer viaje lo realizamos durante nuestras vacaciones y mientras pedaleábamos sentíamos la necesidad de emprender otro viaje en el que el tiempo no fuese el cronómetro de nuestra permanencia en los lugares.

Sentimos la necesidad de profundizar en las relaciones que construíamos con las comunidades y así conocer diferentes formas de vida.

Hace tres meses renunciamos a nuestros trabajos y junto a Anacleta y Musgo, nuestras bicicletas, comenzamos una nueva aventura. Estamos trabajando con niños y niñas de comunidades rurales de Chile, creando cuentos con ellos.

Hoy estamos probando una nueva forma de vida, vivir por medio del trueque, nosotras ofrecemos talleres y pedimos a la comunidad que nos acojan en alguna casa y nos brinden la alimentación para los días en que estemos trabajando.

En la medida que hemos estado trabajando por medio del trueque hemos ido construyendo nuevas redes, disminuyendo en gran parte la necesidad del dinero y conversando con las diferentes familias que hemos conocido, el lugar que ocupa el dinero en nuestro cotidiano social.

Esta forma de vida implica compartir nuestra intimidad con la intimidad de las personas que nos acogen durante una semana. Llegamos a un pueblo como dos personas extrañas, que andan en bicicleta, somos dos desconocidas. Luego de unos días ya hemos compartido desayunos, hemos cocinado juntos y nos hemos dado las buenas noches, nosotras ponemos nuestros alimentos en la mesa, así como aquellos que nos acogen nos invitan a un pan y un té.

Una familia una vez nos dijo: “ustedes son muy afortunadas, nosotras nunca antes le habíamos abierto las puertas a un desconocido, menos aún los habríamos invitado a dormir en nuestra casa”.

 

¡Wuau! Cuantas inquietudes, sueños, experiencias y sentimientos se pueden apreciar en estos proyectos de vida explicados en tan pocas palabras…

¿Y tú? ¿Te animas a contarme qué sientes y cuales son tus mejores experiencias sobre una bicicleta? 

No hace falta que hayas realizado un viaje largo en bicicleta, simplemente lo que supone para ti moverte por la ciudad con este medio, realizar una ruta de un día… Cualquier vivencia que hayas tenido con tu bicicleta sirve.

¡Hacemos una cosa! Si hay 10 personas o más que me lo explican en los comentarios: ¡me animo yo también a contestar las preguntas! 😉

Un abrazo!!

 


Compartir
  • 381
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
    381
    Shares
  •  
    381
    Shares
  • 381
  •  
  •  
  •  
  •